El contexto social, económico y sanitario consecuencia de la epidemia del COVID-19 ha traído sin duda un impacto sobre las emociones y la conducta de toda la población, pero algunos de los que más sufren con todo lo que ocurre son los niños más pequeños. La pandemia ha generado una serie de factores estresantes que pueden tener como consecuencia alteraciones en las emociones y la conducta durante el tiempo de estudio.
Es bastante probable que los padres de familia, especialmente aquellos que trabajan desde casa, hayan podido notar cambios en la conducta de los pequeños durante este período de aislamiento. Estos pueden ser, por ejemplo:
- Un mayor número de rabietas y desobediencia. Los niños no hacen lo que se les pide e incluso pueden responder de mala forma.
- La falta de su rutina habitual puede dar lugar a cambios de humor y aumentar las peleas entre los hermanos.
- Debido a la cantidad de información que reciben constantemente, la preocupación de los padres y el cambio total de su “rutina habitual”, pueden verse reflejado en alteraciones de sueño y un aumento de miedos y pesadillas.
Estos problemas emocionales deben ser tomados en cuenta antes de exigir que un niño tan pequeño pase horas tratando de aprender frente al monitor o haciendo tareas. Acude al área de psicología del colegio, a un especialista particular o platica la situación con su maestra. Con el apoyo de profesionales, podrás mejorar la experiencia educativa para tu niño o niña.

Todos estos factores emocionales deben ser tomados en cuenta al diseñar una experiencia educativa eficiente y saludable para los niños en educación inicial. Estas recomendaciones ayudarán a hacer más llevadera la educación a distancia de los pequeños.
- Compromiso total. Es necesario que las familias se comprometan con la educación de sus niños, los acompañen y brinden soporte. Los padres también necesitan guía para fortalecer sus habilidades parentales para el cuidado, los vínculos y las interacciones.
- Educación inclusiva. La educación inicial, incluso en casa, debe estar centrada en el protagonismo del que aprende con materiales y espacios lúdicos, con una perspectiva integral que incluya a niños y niñas con discapacidad. Cuando un docente planifique su clase, debe tener en cuenta las necesidades de todos sus alumnos sin excepción.
- Docentes capacitados. La escuela es responsable de fortalecer las capacidades de los docentes para adaptarse mejor, utilizar las herramientas a su disposición y promover la innovación pedagógica. Las nuevas tecnologías y redes sociales son una gran herramienta, pero deben ser utilizadas correctamente.
- Atención personalizada. Los docentes enfrentan el reto de entender la situación que viven sus familias, evitando estandarizar procesos pedagógicos, proponer acciones más individualizadas y pertinentes a las necesidades reales de sus niños y niñas.
- Empatía ante todo. Si bien las estrategias de soporte o acompañamiento a las familias reconocen y aprovechan el rol activo de los padres en los aprendizajes de sus hijos, también hay que tener en cuenta que están afrontando múltiples responsabilidades en casa para el sostenimiento del hogar, alimentación, limpieza y cuidados para evitar que el virus ingrese a sus hogares. En algunos casos, pueden estar afectados o afrontando situaciones de enfermedad o pérdida de amigos o familiares, sumado a la preocupación e incertidumbre de la situación de emergencia que puede afectar la calidad de los cuidados, especialmente en los más pequeños. Hoy nos toca promover quedarse en casa y priorizar los cuidados y las interacciones afectivas.

