Las evaluaciones siguen siendo la mejor manera en la que un docente puede conocer el avance de sus estudiantes. Sin embargo, no tienen que limitarse a un ensayo o una serie de preguntas para marcar, siempre y cuando cumplan con ciertas características.

Como parte de las medidas tomadas en el marco de la pandemia del COVID-19, el Ministerio de Educación (MINEDU) determinó que todos los estudiantes que han cursado el año escolar de manera remota tendrán una promoción asegurada que les permitirá matricularse en el 2021 en el grado siguiente. Es decir, que nadie repetirá de grado el próximo año.

Según indica el Minedu, la norma propone valorar el esfuerzo de los estudiantes que pudieron mantenerse dentro del servicio educativo, acompañar y dar mayores oportunidades a aquellos que, por múltiples razones, no pudieron acceder a dicho servicio o no demostraron los aprendizajes esperados, y garantizar su continuidad para todos los escolares.

Sin embargo, esto no quiere decir que el proceso educativo no tenga que ser monitoreado. Las evaluaciones continúan siendo importantes para conocer mejor el avance del aprendizaje de los estudiantes. Esto es especialmente importante para los alumnos de secundaria, que se vienen preparando para postular a la educación superior.

Afortunadamente, existen diversas maneras de evaluar y medir el conocimiento y capacidades de los estudiantes teniendo en cuenta que toda evaluación debe cumplir con las siguientes características:

  1. Debe apoyar el logro de aprendizajes de calidad, evitando todo carácter represivo y toda acción que tienda a desalentar a quien aprende.
  2. Debe ayudar a ubicar a cada estudiante en el nivel curricular que le permita tener éxito.
  3. Debe ser integral en una doble dimensión:
    • Recoge y procesa información sobre el conjunto de aprendizajes intelectuales, afectivo actitudinales y operativo-motores de los estudiantes.
    • Detecta las causas del éxito o fracaso, obteniendo y procesando información sobre todos los factores que intervienen en dichos aprendizajes.
  4. Debe ser permanente, constituyendo un proceso continuo en su previsión y desarrollo, facilitando una constante y oportuna realimentación del aprendizaje.
  5. Debe ser sistemática, articulando en forma estructurada y dinámica las acciones y los instrumentos que programa y utiliza.
  6. Debe ser objetiva, ajustándose a los hechos con la mayor precisión posible.
  7. Debe considerar el error y el conflicto como fuentes de nuevos aprendizajes y la gestión y autogestión de errores y conflictos como instrumentos fundamentales para la formación integral.
  8. Debe ser diferencial, precisando el grado de avance y el nivel de logro de cada estudiante.
  9. Debe ser efectivamente participante, para lo cual los estudiantes deben manejar las técnicas que les permitan autoevaluarse y evaluar a sus pares.

Con todos los criterios mencionados anteriormente, el docente tiene la capacidad de crear distintos tipos de evaluación y emplear los diversos recursos que tiene a su disposición. La ventaja de la educación en línea es que le permite acceder a todo tipo de herramientas gratuitas que ofrece el internet. Estas son solo algunas de las que puede elegir.

  1. Socrative. Esta herramienta es ideal para crear juegos de preguntas y quizzes. Incluso puedes encontrar otros ya elaborados y compartidos por otros docentes en la comunidad. Para hacer un seguimiento de los estudiantes, el profesor debe inscribirse junto con todos sus alumnos en la herramienta. El enfoque de gamificación permitirá a los estudiantes involucrarse más con la evaluación y la información que debe procesar. Esta app es gratuita y compatible con iOS y Android.
  2. ProProfs. Esta aplicación online sirve para ejercitar los conocimientos en clase y evaluar de forma divertida a tus alumnos a través de juegos de preguntas y test. El docente puede crearlos fácilmente con las plantillas del programa e incluir en los test elementos gráficos y audiovisuales. La aplicación evalúa al instante los resultados de los alumnos y, en la versión de pago, los analiza.
  3. Formularios. Esto se asemeja más a una evaluación tradicional, aunque permite cierta personalización. Mediante la elaboración de un formulario, ya sea de Google o Kahoot, los docentes pueden realizar una variedad de preguntas a los estudiantes. Incluso se puede elegir si se requieren respuestas cortas, párrafos u opción múltiple. Además, es posible establecer un límite de tiempo para la evaluación. Lo más recomendable son las preguntas tipo ensayo, para la cual los alumnos de secundaria ya están preparados.
  4. Libertad creativa. Muchas veces, los estudiantes aprenden y expresan sus conocimientos y opiniones de distinta forma. El docente puede asignar un tema de trabajo y dejar a los alumnos expresarlo de manera libre. Es bastante probable que esto permita a los alumnos demostrar mejor cuánto han aprendido realmente que una simple evaluación de pregunta y respuesta. Los resultados, que pueden ser videos, exposiciones o de cualquier otro tipo, podrán ser compartidos en clase.