El cambio puede ser chocante, pero con las técnicas de estudio necesarias y el apoyo emocional de sus padres, el estudiante puede empezar un exitoso nuevo ciclo.
El paso de primaria a secundaria, que en el sistema educativo peruano se da entre los 12 y 13 años, es todo un reto para la mayoría de estudiantes. El enfoque educativo es distinto e implica una mayor abstracción y pensamiento crítico de parte de los adolescentes. Al mismo tiempo, suelen llevar mayor cantidad y variedad de asignaturas, algunas de ellas que enfrentan por primera vez en su vida, como la Física o la Química.
Si bien los estudiantes suelen estar en un continuo proceso de adaptación a sus nuevas circunstancias, los educadores y los especialistas en salud mental coinciden en que este cambio requiere del apoyo y comprensión de padres de familia y docentes. Estas son algunas recomendaciones que el estudiante debería tener en cuenta:
- Establece un horario. Al pasar a secundaria es probable que ya no baste con asistir a clases y cumplir con las tareas. La exigencia es mayor y es importante que el estudiante refuerce lo aprendido en el colegio y dedique el tiempo necesario a cada asignatura. Para esto, necesita contar con un horario en casa que le permita repasar sus apuntes y dedicar tiempo a sus deberes.
- Fomenta la lectura. La comprensión lectora es un factor clave para lograr un rendimiento académico adecuado. Si el niño no es un ávido lector, es buen momento para motivar un hábito de lectura. Los padres y maestros pueden sugerir libros más allá del plan lector obligatorio que sintonicen con los intereses del adolescente, como las aventuras, ciencia ficción, deportes, historia, etc. La literatura ofrece diversos géneros y temáticas; es momento de explorarlas.
- Crea métodos de estudio. A esta edad, los alumnos deben aprender a estudiar de manera eficiente: saber cómo concentrarse, eliminar distracciones, pedir al profesor que resuelva las dudas que tuvieron en clase, tener paciencia si al principio hay algo que les cuesta y entender que deben dedicar tiempo y esfuerzo al colegio.
- Cuida tu salud emocional. Las dificultades que se presentan en esta nueva etapa no son netamente académicas. La interacción con los compañeros también cambia y es posible que se presenten casos de bullying. Por eso, los padres deben estar atentos a lo que ocurre en la escuela y conversar con honestidad y tranquilidad con sus hijos. Así, tendrán la confianza de contarles si es que surge algún problema en el que necesiten intervenir.
- Involúcrate en actividades extracurriculares. Al crecer, es normal que los intereses del joven estudiante se vuelvan más variados y no se limiten solo a las clases. Es a esta edad en la que surge el interés por las artes, deporte, música y otras actividades, que a la larga pueden convertirse incluso en una vocación. Por eso, es tan importante cultivarlas y dedicarles tiempo e interés, siempre de manera balanceada sin dejar de lado el rendimiento escolar.
- Cuida tu círculo social. En secundaria, los jóvenes suelen empezar a formar mejor su personalidad, lo que los llevará a formar círculos sociales con intereses en común. Es importante que el joven sepa cómo cultivar una amistad, formar vínculos saludables y cuidar su propia individualidad y criterio aunque forme parte de un grupo.
- Habla de temas difíciles. También es recomendable que los padres de familia se atrevan a tocar temas delicados con sus hijos cuando pasan a una nueva etapa. De razón por la que acuerdo a cifras del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro), el consumo de marihuana en nuestro país comienza a partir de los 12 años. Por eso es tan importante que en la familia no existan temas tabú.
Finalmente, no son pocos los casos en los que el alumno es trasladado de colegio para cursar la secundaria en un centro de estudios distinto, ya sea porque su escuela actual no cuenta con el nivel secundario o porque los padres de familia desean un enfoque diferente en su educación, como es el caso de los colegios preuniversitarios.
En estas circunstancias, el cambio será todavía más chocante para el estudiante. Incluso existe la posibilidad de que experimente un descenso en su rendimiento académico y esto se refleje en las notas. Más allá de la distinta exigencia y la dificultad, el cambio a nivel social será complejo, al menos durante las primeras semanas o meses. Es en estos casos en los que el apoyo y consejo de los padres de familia y docentes será todavía más importante.

