La música es una de las mejores formas de promover la creatividad en un niño. Lamentablemente, como asignatura escolar, ha sido muchas veces relegada, especialmente en el modelo de clases virtuales implementado desde la llegada de la pandemia del coronavirus.
Los beneficios académicos de la enseñanza de música desde los primeros años del colegio son múltiples. Pero no solo se trata de eso, también es una actividad que los niños y niñas disfrutan y que los ayuda a sobrellevar mejor la complicada época que estamos viviendo. Por esto, los especialistas de Ediciones Corefo recuerdan los importantes beneficios de la enseñanza de la música a nivel inicial.
- Fomenta la creatividad. La música hace que la imaginación de los niños viaje por mundos diferentes y que viva experiencias y emociones que hacen que enriquezca su mente. Gracias a esto, se potenciará su creatividad. Recuerda que la música estimula la zona derecha del cerebro, especializada en sentimientos y habilidades especiales; visuales, artísticas y sonoras.
- Potencia la concentración. La música hace que el niño centre su atención en los diferentes sonidos y tonos de la canción, potenciando su concentración. Instrumentos como la guitarra, piano y violín son las mejores opciones a partir de los cinco años. Su práctica constante hará que desarrollen una mayor capacidad de memoria, concentración y coordinación.
- Aumenta su autoestima. El esfuerzo que requerirá dominar un instrumento y los logros que implica todo el proceso lo ayudarán a construir una autoestima saludable. En el camino, también aprenderá la importancia de la perseverancia y lo ventajoso de obtener nuevas habilidades.
- Mejora su psicomotricidad. Ya sea a través del baile (psicomotricidad gruesa) o al tocar un instrumento (psicomotricidad fina), la música lo ayudará a mejorar el control de su propio cuerpo. Esto mejorará también su estado físico y reducirá sus niveles de estrés.
- Facilita el aprendizaje de idiomas. Diversos estudios muestran una relación entre la música y el aprendizaje de otros idiomas. Esto no solo se relaciona con la mejora de la habilidad auditiva, que hace que sea capaz de reconocer más sonidos, sino también con la manera en que funciona nuestro cerebro. La música estimula las mismas partes del cerebro que se relacionan con la memoria, el ritmo del lenguaje o la comprensión de los mensajes.
- Promueve la sociabilidad. Hay niños para los que hacer amigos puede ser todo un reto. En este proceso, tener un interés en común ayuda mucho. La música puede cumplir esta función de catalizador social. El trabajo musical fortalece el trabajo cooperativo, el respeto de sí mismo y de los demás, tolerando los errores de otros, la solidaridad y estar más abierto a la crítica.
En conclusión, la música es importante en el desarrollo y crecimiento del niño por una infinidad de razones afectivas, emocionales, e intelectuales. Al aprender a tocar un instrumento, leer una partitura o simplemente apreciar una canción, el niño desarrolla habilidades que, puestas en práctica en otros campos, facilitan el aprendizaje del habla, el desarrollo cognitivo, la capacidad de concentración y mucho más.

