En la vida diaria todos enfrentamos desafíos: desde un pequeño desacuerdo familiar hasta decisiones que pueden cambiar nuestro rumbo. Pero ¿qué hace que algunas personas los superen con serenidad mientras otras se paralizan? La diferencia está en una habilidad que vale oro: saber resolver problemas.
Y no, no hablamos solo de matemáticas. Resolver problemas es aprender a pensar, actuar y convivir con sentido. Es una forma de mirar la vida, de buscar caminos en vez de quedarse en la queja, de creer que siempre hay una solución posible. Enseñar eso a nuestros hijos desde pequeños no requiere fórmulas: basta con acompañarlos a observar, analizar, decidir y aprender de cada experiencia. Esa es la base del pensamiento crítico y de la autonomía emocional.
El Concurso Nacional CorefoMath: más que una competencia
El pasado 26 de octubre vivimos un día especial con el Concurso Nacional de Matemática “CorefoMath: El reto de las grandes mentes”, organizado por Ediciones Corefo en colaboración con la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Niños y jóvenes de tercer grado de primaria hasta quinto de secundaria de todo el país se reunieron para compartir su pasión por las matemáticas. Los estudiantes demostraron mucho más que conocimientos: pusieron en práctica la perseverancia para no rendirse, la lógica para pensar con claridad, la reflexión para valorar cada paso, y la confianza en sí mismos para seguir adelante.
Pero más allá de los trofeos o medallas, este encuentro nos dejó una gran lección para todos: resolver problemas no es solo encontrar la respuesta correcta, sino comprender todo el camino que recorremos para llegar a ella.
Y ahí es donde la familia tiene un papel decisivo. Porque lo que un hijo aprende al resolver un ejercicio se fortalece cuando en casa también se le enseña a resolver los desafíos cotidianos con calma, empatía y criterio.
¿Por qué enseñar a resolver problemas desde el hogar?
Cada día tu hijo enfrenta pequeñas situaciones que ponen a prueba su pensamiento: un conflicto con un amigo, una tarea difícil, una decisión que le genera dudas. Si lo acompañas a entender qué pasa, pensar alternativas, decidir y luego reflexionar, le estás enseñando a vivir con responsabilidad y esperanza.
Beneficios que se cultivan desde casa:
• Autonomía: aprende a decidir por sí mismo con criterio, sin depender siempre del adulto.
• Empatía y sentido de comunidad: comprende que sus decisiones también afectan a los demás.
• Autoestima: cada dificultad superada refuerza la confianza en sus capacidades.
• Aprendizaje profundo: descubre que equivocarse no es fracasar, sino aprender mejor.
Estos aprendizajes florecen cuando los adultos acompañamos con paciencia, valoramos el esfuerzo más que el resultado y convertimos los momentos cotidianos en oportunidades para pensar juntos.
Actividad en familia: “Reunión de soluciones”
Una forma práctica de fortalecer esta habilidad es dedicar un momento a la semana para conversar y buscar juntos soluciones a un problema real del hogar. Te dejamos una guía sencilla:
1. Elijan un tema concreto: el uso de la TV, el orden de los juguetes, la puntualidad, etc.
2. Escuchen a todos: cada integrante comparte cómo se siente y qué piensa.
3. Busquen ideas sin juzgar: anímalos a imaginar distintas soluciones.
4. Elijan una y pónganla a prueba: practíquenla durante la semana.
5. Reflexionen al final: ¿qué funcionó? ¿qué aprendimos? ¿qué haríamos diferente?
Más allá de resolver un problema, esta dinámica fortalece la comunicación, la empatía y el trabajo en equipo. Lo importante no es tener siempre la razón, sino aprender a construir juntos.
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Hoy más que nunca, nuestros hijos necesitan algo más que respuestas: necesitan herramientas para pensar y actuar con sentido. Enseñarles a resolver problemas es enseñarles a vivir con empatía, confianza y esperanza.
El Concurso Nacional CorefoMath nos recordó que la educación más valiosa no está solo en los libros, sino en la manera en que acompañamos a nuestros hijos a enfrentar los retos del día a día. Cada conversación, cada dilema, cada momento de duda puede ser una semilla para formar personas más reflexivas, justas y humanas.
Porque cuando enseñamos a resolver problemas, no solo preparamos para el colegio: preparamos para la vida.
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Referencias
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Bravo-López, R., & Robalino-Castillo, D. (2023). El método heurístico de Pólya como estrategia pedagógica para la resolución de problemas matemáticos. Estudios y Perspectivas en Educación, 36(2), 56–72. https://doi.org/10.35383/estpere.789
Cheng, L. P., & Choy, B. H. (2025). Problem posing in the Singapore mathematics classroom. ECNU Review of Education. https://doi.org/10.1177/2752726325133920

