Cerrar las brechas de conectividad e infraestructura, una mayor inversión en el sector educación y la promoción de las competencias digitales son los mejores pasos a tomar como país para mejorar la calidad de la educación peruana.
Los últimos 15 meses, desde la llegada del coronavirus al Perú, han representado un gran desafío para el sistema educativo peruano. La crisis sanitaria de la COVID-19 impulsó al Gobierno a tomar acciones rápidas y notables para responder a los efectos de esta en el sistema educativo del país, de manera que más de ocho millones de estudiantes de educación básica regular a nivel nacional no pierdan el año escolar.
Si bien se lograron importantes avances en la transformación digital de la educación peruana, subsisten grandes brechas entre lo deseado y lo alcanzado. Todavía hay una deuda en la conectividad, en el acceso y la calidad del servicio educativo. Han surgido nuevos desafíos y se evidencian diferentes tendencias mundiales que influyen en el devenir nacional y con las cuales dialogan el país y la educación peruana.
Estas son algunas medidas urgentes a tomar de cara al Bicentenario.
- Mejorar la equidad en el acceso a la educación. Para esto, es indispensable proporcionar programas médicos y nutricionales adecuados para todos los niños; redistribuir los gastos per cápita en educación para las áreas más pobres; promover programas para la inclusión de alumnos con necesidades especiales en las escuelas; y dar una asistencia focalizada a las escuelas rurales, que incluya mayores salarios para los maestros rurales, así como mejorar sus competencias.
- Cerrar la brecha de conectividad e infraestructura. La implementación del programa ‘Aprendo en casa’ ha ayudado a millones de niños y adolescentes a no perder un año escolar. Sin embargo, en muchas partes del país -especialmente en áreas rurales- no existe la adecuada conectividad a internet, televisión o radio, para acceder a los contenidos o comunicarse a distancia con un docente. Por tanto, es vital que se invierta en infraestructura que conecte a todo el país.
- Mejorar la calidad de la educación básica. Esto implica asignar una mayor parte del presupuesto del Estado a la educación; reorientar los programas para la provisión de equipamiento, textos y materiales didácticos, de manera que las escuelas puedan solicitar lo que en realidad necesitan como; listas aprobadas de textos y equipos, y asignarles presupuesto.
- Promover una educación en valores. La educación no se trata únicamente de transmitir conocimientos. Educar es formar ciudadanos para el futuro Perú. Se debe modelar en las escuelas buenos valores y respeto por los puntos de vista de los demás, promoviendo una muy necesaria visión de convivencia.
- Trabajar en las competencias digitales. Comprar tablets o dar internet gratuito no servirá de nada si los estudiantes y docentes no desarrollan las capacidades digitales necesarias para aprovechar estos recursos. Esto va desde una cultura de seguridad online como la protección de datos personales hasta la capacidad de investigar con autonomía a través de los distintos recursos educativos que ofrece la internet. Esta debería ser una de las prioridades al reformar el modelo educativo pensando en el futuro.
La educación virtual ya ha mostrado sus grandes ventajas. Sin embargo, la presencialidad es necesaria para una formación integral de los estudiantes. Es positivo el proceso de vacunación y lento retorno a las aulas, pero esto no quiere decir que se deban dejar atrás los beneficios que ya ha demostrado la educación a distancia. Lo más probable es que en los próximos años se desarrolle un modelo híbrido, que una lo mejor de la virtualidad con la presencialidad. Es importante que los docentes y alumnos estén preparados para este futuro inmediato.

