El colegio no es el único lugar en el que un niño aprende y se desarrolla. La familia es nuestra primera escuela. Por eso es tan importante que todos sus miembros se comprometan con la educación de los más pequeños.
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Acorde a ese papel, una de sus responsabilidades primordiales es la educación integral de sus hijos. A los padres de familia les corresponde educar a sus hijos y proporcionarles en el hogar un trato respetuoso de sus derechos como personas, adecuado para el desarrollo de sus capacidades. Así lo establece la Ley General de Educación, que rige el sistema educativo de nuestro país desde hace casi dos décadas.
En esa línea, a la familia también le corresponde informarse sobre la calidad del servicio educativo, velar por el rendimiento académico y el comportamiento de sus hijos. Así, tienen la obligación y el derecho de participar y colaborar en su proceso educativo. La ley también da a las familias la potestad de organizarse en asociaciones de padres, comités u otras instancias de representación, para mejorar los servicios que brinda la institución educativa, apoyar la gestión educativa y colaborar en el mejoramiento de la infraestructura y equipamiento de acuerdo a sus posibilidades.
Las funciones de la familia en del desarrollo educativo de los menores se pueden dividir así:
- Afectiva. Se refiere a la relación de los hijos con sus padres y luego con otras personas, fortaleciendo el concepto de sí mismo que construye progresivamente. El sentido de la valoración de la autoestima se forma en el hogar.
- Socializadora. Es en el espacio familiar donde se da la socialización primaria de los hijos y donde los seres humanos vamos adquiriendo nuestros primeros conocimientos. Es en el hogar en el cual la familia enseña a los hijos a incorporar los comportamientos sociales del entorno, aprende a valorar su cultura, conociendo, compartiendo y reflexionando al respecto.
- Educativa. La familia es el escenario favorable para ser la primera escuela, sobre todo en los primeros años de vida. Generalmente, esta tiene un proyecto educativo al interior de ella que recoge los valores, las expectativas y la organización de sus miembros.

La comunicación al interior de la familia es también fundamental para asegurar un adecuado desarrollo de los menores de edad. Una buena comunicación familiar permite a sus miembros sentirse más a gusto con ellos mismos y con los demás. A través de la comunicación se transmiten a los hijos las ideas, valores y creencias indispensables para su evolución y maduración personal. En este sentido, se tiene en cuenta que es imprescindible saber escuchar y respetar las opiniones de los demás, por muy distintas o extrañas que parezcan: cada miembro de la familia debe hacerse responsable de sus opiniones y emociones y permitir, así, una mejor comunicación y un ambiente de mayor comprensión.
Además, comentar las emociones ayuda a generar empatía, es decir, a ponerse en el lugar de los demás. Este proceso tiene una gran importancia al desarrollar actitudes de respeto y comprensión. Así se contribuye a crear un clima positivo de comunicación y contacto con los hijos, y el grupo familiar se sentirá más integrado y satisfecho. No solo se trata de contar problemas o cosas negativas; es muy importante transmitir emociones positivas, logros personales y acontecimientos que a las personas las hacen sentirse valoradas y reconocidas
De igual manera, la escuela tiene distintas tareas de coordinación y capacitación a los padres para que puedan trabajar de manera conjunta en la educación de las niñas y niños. Alguna de ellas son las que mencionaremos a continuación:
- Sensibilizar a los padres acerca de las necesidades psico-sociales de los integrantes de la familia en los diversos momentos del desarrollo.
- Construir un espacio de reflexión para padres y futuros padres, en torno a su papel en la familia a partir de las diversas características que esta tenga.
- Trabajar desde casos reales, las diferentes problemáticas que afectan actualmente a las familias y a su propio hijo en particular.
- Desarrollar diversas estrategias para brindar a los integrantes de la familia la información necesaria.
- Promover y fortalecer relaciones más sanas y positivas, tanto en el interior de la familia, como en su entorno social.

