Perú es un país con alta exposición a desastres naturales como sismos, inundaciones y huaicos. Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), en 2023 se registraron más de 1,200 emergencias a nivel nacional. En Lima, la amenaza sísmica es constante debido a su ubicación geográfica. Ante este panorama, es esencial que las familias estén preparadas y eduquen a sus hijos sobre cómo actuar en situaciones de emergencia.
La preparación comienza en casa. Es fundamental que los padres conversen con sus hijos sobre los diferentes tipos de desastres que pueden ocurrir y las medidas de seguridad correspondientes. Utilizar un lenguaje claro y adecuado a la edad de los niños facilita la comprensión y reduce el miedo. Además, es importante fomentar una actitud proactiva y de cooperación en los menores.
Elaborar un plan familiar de emergencia es una herramienta clave. Este debe incluir rutas de evacuación, puntos de encuentro seguros y números de contacto de emergencia. Involucrar a los niños en la creación del plan los ayuda a obtener un sentido de responsabilidad y a internalizar las acciones a seguir. Practicar simulacros en casa refuerza el aprendizaje y mejora la respuesta ante una situación real.
Contar con una mochila de emergencia es vital. Esta debe contener agua, alimentos no perecibles, linterna, radio, botiquín de primeros auxilios y documentos importantes. Además, se recomienda incluir objetos que brinden confort emocional, como un juguete o libro favorito.
La educación en primeros auxilios también es esencial. Existen cursos adaptados para niños que les enseñan cómo actuar ante heridas, quemaduras o desmayos. Estas habilidades pueden marcar la diferencia mientras se espera la llegada de ayuda profesional. Fomentar la empatía y el cuidado mutuo fortalece los lazos familiares y comunitarios.
Es importante mantenerse informado a través de fuentes oficiales como el INDECI y el Instituto Geofísico del Perú (IGP); que ofrecen alertas y recomendaciones actualizadas. En Lima, se han implementado sistemas de alerta temprana que pueden ser aprovechados por las familias para mejorar su preparación. La tecnología, bien utilizada, es una aliada en la gestión del riesgo.
La participación en simulacros organizados por las autoridades locales es otra forma de fortalecer la cultura de prevención. Estos ejercicios permiten evaluar la eficacia de los planes familiares y corregir posibles fallas. Además, fomentan la solidaridad y el trabajo en equipo entre vecinos. En Lima, se realizan simulacros nacionales varias veces al año, y es importante que las familias se involucren activamente.
Además del entorno familiar, la escuela cumple un rol clave en la preparación de los niños ante emergencias. En muchas instituciones educativas del Perú, los simulacros de sismo son parte del calendario escolar obligatorio y permiten que los alumnos practiquen cómo evacuar de forma ordenada, reconocer rutas de escape y actuar con calma. Los docentes, por su parte, están capacitados para guiar a los estudiantes y brindar primeros auxilios si es necesario. Este trabajo coordinado entre hogar y escuela refuerza la seguridad de los menores y les brinda herramientas para afrontar situaciones críticas con mayor confianza.
Por lo tanto, preparar a los niños para enfrentar emergencias no solo es tarea del hogar, sino también de la escuela. Cuando las familias y los colegios trabajan juntos —desde la elaboración de planes familiares hasta la realización de simulacros escolares— se construyen entornos más seguros y resilientes. Estas acciones no solo salvan vidas, sino que enseñan a los niños a mantener la calma, a seguir instrucciones y a cuidar de otros. Invertir tiempo en estas prácticas es invertir en su bienestar presente y futuro.

