La autonomía puede entenderse de muchas maneras. A nivel educativo, por ejemplo,  consiste en lograr que el estudiante adquiera paulatinamente sus propios criterios, métodos y reglas que enriquezcan y mejoren su propio aprendizaje. Esta es una habilidad que debe desarrollarse a lo largo de toda la vida escolar y universitaria de una persona.

Pero si hablamos de niños pequeños, que están empezando su proceso educativo, la autonomía se enfoca de otra manera. Un niño autónomo es aquel que es capaz de realizar por sí mismo aquellas tareas y actividades propias de los niños de su edad y de su entorno socio cultural.

Por el contrario, un niño poco autónomo es dependiente de sus padres y requiere ayuda continua, con poca iniciativa, por lo que suele ser también sobreprotegido. Los niños con pocos hábitos de autonomía, generalmente presentan problemas de aprendizaje y de relación con los demás. Esa es la importancia de su desarrollo: normalmente cuando progresan en este aspecto, también lo hacen en su aprendizaje y relación con los demás.

La mejor manera de inculcar la autonomía en niños pequeños es a través de la generación de buenos hábitos.

  1. Higiene. El niño puede aprender a ser autónomo en todo lo referido a la higiene y autocuidado personal, como el control de sus esfínteres, lavado de manos, cepillado de dientes, el baño, lavarse la cabeza, peinarse y uso de productos de higiene
  2. Vestimenta. El niño o niña no solo puede elegir lo que usará cada día, sino que también puede aprender a cuidar sus prendas y pertenencias. De igual modo, a los cinco años ya puede ponerse solo distintas prendas (pantalones, calcetines, abrigos, zapatos, cremalleras, botones), sacárselas y guardarlas en el lugar adecuado.
  3. Comida. Un niño de nivel de educación inicial ya puede comer solo, usar los cubiertos y respetar unas normas básicas de educación en la mesa. Incluso puede participar en la preparación de su propio refrigerio, como un sándwich simple para el que no necesite utilizar un cuchillo. 

El desarrollo de estas capacidades empieza desde casa. Estos son algunos consejos simples que pueden seguir los padres de familia para ayudar a sus hijos e hijas a ser personas más autónomas e independientes.

  1. Darles alternativas. Tal vez la combinación de prendas que un niño elija a la primera no sea la más adecuada. Pero si se le ofrecen dos o tres opciones distintas, se le ayudará a  aprender a evaluar alternativas y tomar decisiones. 
  2. Déjalo enfrentar retos. Si tiene una tarea que no sabe cómo hacer, lo mejor no es hacerla por él ni explicarle de inmediato cómo se hace. Es preferible dejarlo explorar y equivocarse para que así pueda aprender por sí solo.
  3. Refuerza sus logros. Una vez que haya logrado superar un reto, aún algo tan simple como atar sus zapatos o pronunciar una palabra que le presentaba dificultades, es importante que los padres y madres de familia reconozcan su esfuerzo y reafirmen lo conseguido.
  4. Juega con ella o él. El juego es una excelente herramienta de aprendizaje. Y no hablamos únicamente de los juegos educativos acordes a su edad. Cualquier juego en casa puede ser una ocasión para aprender, relacionarse con sus familiares, aprender a tolerar el fracaso y analizar las reglas para poder ganar.