Como padres, todos deseamos ofrecer a nuestros hijos las mejores oportunidades de aprendizaje. Pero, ¿sabías que los breves intervalos de descanso después de adquirir conocimientos pueden ser clave para potenciar su aprendizaje? Los estudios desafían el viejo adagio «la práctica hace al maestro» y demuestran que tomar pausas apropiadas ayuda al cerebro a consolidar y reafirmar el aprendizaje recién obtenido.
Un estudio reciente publicado por BBC Mundo revela que intercalar breves descansos con actividad en el cerebro proporciona grandes cantidades de aprendizaje. Durante estos momentos de reposo, nuestra mente realiza repeticiones mentales rápidas de lo aprendido, lo que fortalece la memoria asociada a la enseñanza.
Según Leonardo Claudino, coautor de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud en Estados Unidos, cuando una persona aprende una canción en el piano y toma un descanso, el cerebro repite una versión 50 veces más rápida de los movimientos utilizados para tocar la pieza. Esto refuerza las conexiones neuronales asociadas a la memoria.
Entonces, ¿cómo podemos poner esto en práctica? Desde Ediciones Corefo, te presentamos tres consejos prácticos para implementar los pequeños descansos durante el aprendizaje:
- Establecer horarios de descanso regulares: planifica intervalos cortos de descanso después de que tu hijo haya estado aprendiendo durante un período prolongado. Por ejemplo, después de 30 minutos de estudio, el pequeño debe tomar un descanso de 5 minutos para relajarse.
- Fomentar actividades físicas y mentales durante los descansos: en estos momentos de pausa, anima a tu hijo a realizar actividades físicas como estiramientos, saltar la cuerda o dar un paseo rápido. También puedes sugerir actividades mentales estimulantes, como resolver rompecabezas, juegos de memoria o leer un libro.
- Evitar el uso de dispositivos electrónicos durante los descansos: en lugar de permitir que tu hijo se distraiga con dispositivos electrónicos como teléfonos o tabletas durante los descansos, motívalo a realizar actividades más interactivas y creativas. Esto lo ayuda a desconectarse y descansar de la pantalla, permitiendo que el cerebro asimile mejor la información aprendida.
Además de consolidar el aprendizaje, los pequeños descansos también tienen otros beneficios: permiten a los niños relajarse y recuperar energías, y fomentan la creatividad y la exploración. Como padres, es fundamental comprender que el aprendizaje no solo se logra a través de la repetición constante. Los pequeños descansos estratégicos son una herramienta poderosa para mejorar el aprendizaje de los niños. Al implementar esta práctica, estás brindando a tu hijo la oportunidad de consolidar y fortalecer su conocimiento, así como de desarrollar habilidades de concentración y creatividad.

