Para que los niños mantengan un buen rendimiento durante la etapa escolar, no solo basta con que cumplan con todas las tareas asignadas y estudien para las prácticas y exámenes, sino también que desarrollen un buen hábito de sueño. Por esto, es importante que los padres tengan presente esta actividad en la vida de sus hijos, ya que si no duermen lo suficiente puede traerles consecuencias a corto plazo como déficit de memoria, problemas de conducta y falta de concentración, afectando su proceso de aprendizaje.
De acuerdo con la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, los niños de 3 a 5 años de edad deben dormir de 10 a 13 horas cada 24 horas, mientras que los de 6 a 12 años deben dormir entre 9 a 12 horas al día. En cambio, los adolescentes de 13 a 18 años deben dormir de 8 a 10 horas diarias para promover una salud óptima. Si bien, pueden variar las horas de sueño debido a su crecimiento, es recomendable que los padres establezcan un buen hábito en sus hijos desde temprana edad para evitar problemas o trastornos que pueden afectar su salud física y mental.
Con el propósito de fomentar un excelente desarrollo infantil, desde Ediciones Corefo, te compartimos cuatro prácticas claves que los padres deben inculcar a sus hijos para lograr un buen hábito de sueño. ¡Toma nota!
Enseña con el ejemplo. Para que un niño cumpla con las horas de sueño que le corresponde acorde a su edad, es esencial que toda la familia también lo practique. Al observar que los padres ejecutan esta acción, el menor lo notará y querrá repetirlo en su rutina diaria, volviéndose un hábito ir a dormir a una hora determinada. De esta manera, evitarás que se sienta obligado a realizar esta actividad, debido a que la desarrollará por su propia voluntad.
Desarrolla una rutina nocturna. Así como tenemos actividades programadas durante la mañana y tarde, haz que esto se replique en la noche. Por ejemplo, puedes comenzar una rutina nocturna, acompañando a tu hijo a cepillarse los dientes antes de dirigirse a la cama para que le leas un cuento antes de dormir. Al realizar estas acciones previas, será mucho más fácil que el niño concilie el sueño, descansando de forma adecuada y confortable.
Regula el uso de las tecnologías. Se recomienda evitar colocar ordenadores, laptops, celulares y tablets en la habitación del niño, ya que esto puede significar un gran obstáculo para que el menor pueda dormir tranquilamente. Una opción para prevenir una interrupción del sueño, es acondicionar una zona de estudio en otro espacio del hogar. En caso, no se pueda llevar a cabo, determina un horario de uso de los equipos electrónicos para que el pequeño no genere una dependencia tecnológica y no interfiera en su hábito de sueño.
No comer en exceso. En ocasiones los niños no duermen bien porque los padres cometen el error de darles de comer cuando ya es la hora de la siesta. Desafortunadamente, cuando un menor ingiere alimentos, especialmente sólidos, y se duerme a los pocos minutos, esto hará que su digestión sea más lenta, provocando dolor de estómago durante toda la noche. Ante esta realidad, se recomienda los más pequeños cenen dos horas antes de irse a descansar (entre las 7 u 8 pm) para evitar problemas gastrointestinales que afecten su salud en un futuro.

