En la era digital, los adolescentes están inmersos en un entorno donde las redes sociales forman parte de su rutina diaria. Aunque estas plataformas ofrecen espacios de socialización y expresión, también pueden afectar negativamente su salud mental. La exposición constante a vidas idealizadas, la presión por obtener aprobación mediante likes y la interacción con desconocidos pueden generar ansiedad, frustración y baja autoestima.

La educación socioemocional es clave para ayudarlos a navegar este mundo. A través de ella, los adolescentes aprenden a identificar sus emociones, fortalecer su autoestima, desarrollar empatía y tomar decisiones responsables. Estas habilidades no solo son útiles en la vida cotidiana, sino que también actúan como protección ante los riesgos psicológicos del uso excesivo o desregulado de redes sociales.

En Perú, el uso de internet entre menores ha aumentado significativamente. Según el INEI (2024), el 72% de niños y adolescentes entre 6 y 17 años accedió a internet durante el primer trimestre del año, un aumento de 5,1 puntos en comparación con 2023. Este uso frecuente implica una mayor exposición a contenidos no siempre adecuados para su desarrollo emocional, especialmente cuando no hay acompañamiento adulto ni una educación emocional sólida desde casa o el colegio.

Además, un estudio de Aldeas Infantiles SOS Perú (2024) reveló que el 98% de niñas, niños y adolescentes comparte información personal en redes sociales de forma pública. De ellos, el 54% ha sido víctima de ciberacoso, el 26% ha participado en retos virales peligrosos y un 9% ha sufrido grooming (una forma de abuso en la que un adulto se gana la confianza del menor por internet con fines de explotación o acoso sexual). Estas cifras advierten que, aunque muchos adolescentes conocen los riesgos, no siempre cuentan con las herramientas emocionales para manejar su comportamiento en línea de manera segura. En suma, dicho estudio refleja una realidad alarmante que exige una intervención educativa y emocional urgente.

Frente a esta realidad, padres y docentes pueden cumplir un rol activo: promover conversaciones abiertas sobre lo que consumen en línea, enseñarles a reconocer señales de alarma como el aislamiento o la ansiedad digital, y fomentar límites saludables sin recurrir a prohibiciones absolutas. El ejemplo también importa: los adultos deben modelar un uso consciente y equilibrado de la tecnología.

Fortalecer la educación socioemocional desde temprana edad no solo protege la salud mental de los adolescentes, sino que también los empodera para construir relaciones más sanas, tener una identidad sólida y responder con criterio frente a lo que ven en redes sociales. No se trata de alejarlos del mundo digital, sino de prepararlos emocionalmente para habitarlo con seguridad y bienestar.

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Fuentes:

https://www.gob.pe/institucion/inei/noticias/980106-aumento-la-poblacion-usuaria-de-internet-en-todos-los-grupos-de-edad-en-el-primer-trimestre-de-2024
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9743929&info=link&orden=0
https://www.infobae.com/peru/2024/06/25/riesgo-en-la-red-98-de-ninas-ninos-y-adolescentes-en-peru-comparte-informacion-en-sus-redes-sociales-de-manera-publica/