Este 20 de febrero, se celebra el Día Mundial de la Justicia Social. Las Naciones Unidas la definen como un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro los países y entre ellos. Para UNICEF, la justicia social se desprende de la igualdad de oportunidades y en los derechos humanos y va más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial y para una sociedad en paz.
¿Qué es la justicia social?
Todas las personas tienen necesidades básicas comunes, que se traducen en derechos humanos fundamentales: el derecho a la propia identidad, a la supervivencia, a la educación a expresarnos con libertad y a ser tratados con dignidad y respeto, por ejemplo.
Cuando estas necesidades fundamentales no se satisfacen, se da una situación de inequidad. Lo que convierte estas situaciones en injusticias es que pueden ser evitadas: no se trata de problemas irresolubles a los que no podamos hacer frente, sino que a menudo han sido provocados por personas y persisten porque mucha gente se desentiende de ellos. La decisión de promover o de negar la justicia social está en manos de las personas, ya sea a escala individual, local, nacional o mundial.
Origen de la injusticia social
Las injusticias sociales y situaciones de inequidad tienen tres orígenes claramente identificados. Es importante conocerlos para así poder comprender mejor esta compleja situación y combatirla a todo nivel.
CONFLICTOS: Las inequidades están relacionadas con los conflictos, tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo. La injusticia real o percibida es una de las fuentes más comunes de conflictos y de violencia entre los individuos, los grupos y los países.
POBREZA: Puede ser que la pobreza sea la injusticia más fundamental y más extendida, ya que no permite el acceso a otros derechos fundamentales. Se estima que en el Perú, de acuerdo a cifras de la Presidencia del Consejo de Ministros, hasta el 30% de la población se encontraría bajo la línea de pobreza actualmente, debido al impacto social y económico que trajo la pandemia del coronavirus.
DISCRIMINACIÓN: La discriminación -ya sea por género, discapacidad, origen étnico, orientación sexual, etc.- es una injusticia que interfiere en las posibilidades que tienen los individuos de desarrollar su potencial e incluso acceder a derechos básicos como la educación, libertad e identidad.
¿Cómo implementar la justicia social en la educación?
Si bien pueden parecer conceptos complejos, es posible hacer comprender a los niños desde los primeros años de educación primaria que estas desigualdades existen. La justicia social es un tema que es necesario introducir desde educación infantil, adaptando los contenidos a la madurez del alumnado. De otro modo, los alumnos no podrán alcanzar los conocimientos, actitudes y competencias necesarios para poder desarrollar este tema con profundidad en etapas posteriores.
Es importante que niños y niñas comprendan, a través de sus propias experiencias o situaciones que atraviesan sus compañeros de clase, que existen inequidades en sus propias vidas y en el entorno inmediato de su casa, escuela o comunidad.
Además, la educación en justicia social debe tener por objetivo que los niños y niñas superen reacciones de culpabilidad, de reprobación o de resentimiento para llegar a un compromiso activo para promover la justicia y la igualdad a todos los niveles: personales, institucionales, nacionales o mundiales.
Para ello, se pueden trabajar distintos conceptos relacionados a la justicia social a través de historias, testimonios en el aula o actividades grupales que permitan a los estudiantes ver el mundo a través de los ojos de sus compañeros, que pueden haber experimentado injusticias que ellos no conocen. El desarrollo de esta empatía es fundamental no solo dentro del aula, sino para una formación ciudadana que durará toda la vida.
Algunos conceptos
Finalmente, estos son algunos de los conceptos que se pueden trabajar en clase para hacer comprender mejor a los niños y niñas sobre la injusticia social. Si bien no es necesario ni suficiente que los alumnos los memoricen, es vital que los docentes los tengan en cuenta al momento de diseñar clases y actividades relacionadas a la justicia social y los derechos humanos.
DERECHOS HUMANOS: Conjunto de derechos comunes a todas las personas desde su nacimiento, independientemente de las garantías legales que su país ofrezca. Los Derechos Humanos se basan en dos valores fundamentales: la igualdad y la dignidad humana. Los derechos de la infancia son derechos humanos.
INALIENABILIDAD: Los derechos humanos son inalienables. Esto significa que no puedes perderlos porque están ligados a la existencia humana. En circunstancias particulares algunos pueden ser suspendidos o restringidos. Por ejemplo, si alguien es responsable de un crimen, puede ser privado de su libertad; o en tiempos de desorden civil, un gobierno puede imponer el toque de queda restringiendo la libertad de movimiento.
INDIVISIBILIDAD: Los derechos humanos son indivisibles, interdependientes e interrelacionados. Están intrínsecamente conectados y no pueden ser vistos de forma separada uno de otro. El disfrute de un derecho depende de muchos otros derechos y ningún derecho es más importante que el resto.
UNIVERSALIDAD: Los derechos humanos son universales, lo que significa que son aplicables, por igual, a todas las personas en cualquier lugar del mundo y sin límite de tiempo. Cada ser humano tiene derecho a disfrutar sus derechos sin discriminación por cuestiones de color, idioma, religión, políticas, origen, nacimiento, condición etc.
RESPONSABILIDADES: A cada derecho corresponden una serie de responsabilidades. El derecho más importante, para la persona que quiere que sus derechos sean respetados, quizás sea el de sostener y promover los derechos de los otros y de asegurarse que la justicia sea accesible a todos los miembros de la sociedad.

