Enseñar finanzas a niños y adolescentes puede parecer algo complejo, pero es una necesidad creciente. Según un estudio realizado el 2023 por la Superintendencia de Banca, Seguros (SBS) y la Administradora de Fondo de Pensiones (AFP), indican que “el 46% de la población peruana cuenta con un nivel medio de educación financiera y solo un 13% tiene un nivel adecuado; no obstante, todavía hay un 41% de los peruanos adultos carece de capacidades financieras”. Por eso, introducir estos conceptos desde la infancia puede marcar una gran diferencia en la vida futura de los estudiantes.
Desde temprana edad, los niños pueden aprender ideas sencillas como el valor del dinero, la diferencia entre necesidad y deseo, o cómo ahorrar para alcanzar metas. Esto no solo les ayuda a ser más responsables, sino que también fomenta el autocontrol y la toma de decisiones informadas. A través de juegos, cuentos y ejemplos cotidianos, la educación financiera puede integrarse fácilmente en casa y en el aula.
En la adolescencia, es importante profundizar en temas como ingresos, presupuesto, ahorro, préstamos y uso responsable de tarjetas o billeteras digitales. Hoy en día, muchos jóvenes usan aplicaciones como Yape o Plin sin comprender del todo su funcionamiento. Guiarlos en ese proceso es clave para que puedan administrar su dinero con responsabilidad. La SBS ofrece recursos educativos gratuitos para estudiantes y docentes. También existen iniciativas como el programa “Finanzas en mi colegio”, que promueven el aprendizaje práctico.
Nuestra Colección 2026 incluye un nuevo libro para el área de Personal Social titulado ¡Sí Puedo! en el cual desarrollamos la competencia Educación Financiera. Este libro fue elaborado por el instituto Apoyo y la Asociación de Bancos del Perú (Asbanc), en alianza con nuestra Editorial Corefo, y presenta una secuencia didáctica innovadora con enfoque STEAM+H que integra Comunicación, Personal Social y Matemática, así como competencias socioemocionales y valores. Además, incluye actividades que promueven la resolución de problemas y ayudan a tomar decisiones responsables.
Además, enseñar finanzas desde jóvenes puede prevenir el sobreendeudamiento en la edad adulta, promover el emprendimiento y mejorar la salud emocional. Un niño que aprende a esperar, planificar y ahorrar; desarrolla habilidades que van más allá del dinero: está cultivando autonomía y pensamiento lógico a largo plazo. No se trata de convertirlos en expertos en inversiones, sino en brindarles una base sólida para que enfrenten con seguridad su futuro económico. Aprender a manejar sus propinas, registrar sus gastos y priorizar lo importante son acciones que se pueden iniciar desde casa. El rol de los padres es fundamental: hablar de dinero con naturalidad, involucrarlos en decisiones sencillas (como elegir entre dos productos), y enseñar con el ejemplo. Una familia que conversa sobre sus metas financieras, enseña también valores como la honestidad, el esfuerzo y la solidaridad. Formar niños y adolescentes financieramente responsables no es una tarea de un solo día. Es un proceso continuo que, con paciencia y constancia, les permitirá tomar mejores decisiones y ser ciudadanos más conscientes y preparados.

