Cada 1 de abril se conmemora el Día Mundial de la Educación, gracias a un acuerdo entre la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La celebración este año tiene un carácter especial a causa de la pandemia que ha impulsado en todo el mundo la educación a distancia, para evitar que las escuelas se conviertan en focos de infección.
Este año, el enfoque de la celebración se basa en “Recuperar y revitalizar la educación para la generación COVID-19”, debido a la difícil situación motivada por la pandemia a la que el sistema educativo ha tenido que hacer frente. La jornada reivindica una educación de calidad como elemento clave para avanzar y recuperar nuestros modos de vida.
“En el pico de la pandemia, las escuelas llegaron incluso a estar cerradas para el 91% de los educandos, es decir, 1 500 millones de alumnos y estudiantes. Con ello, todo el mundo pudo constatar que la educación era un bien público mundial; que la escuela no solo era un lugar de aprendizaje, sino también un lugar de bienestar, protección, nutrición y emancipación. En este día, la Unesco le invita a promover la educación como un derecho fundamental y como el instrumento más poderoso para el desarrollo. “Porque defender el futuro de este derecho es defender el derecho al futuro.”, afirmó Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Educación.
Los organismos internacionales señalan en esta fecha que es importante empezar a pensar en el futuro de la educación post pandemia. El 2020 fue un año de aprendizaje continuo y un periodo de adaptación para estudiantes y docentes. El 2021, en cambio, debería ser el año en el que la educación virtual y la presencial sacan lo mejor de cada una para crear un nuevo modelo de educación para los estudiantes de hoy.
Sin embargo, todavía existen retos a superar y pensar en una mejor educación para las nuevas generaciones. La Unesco y la ONU recalcan las siguientes:
- Tomar medidas para reabrir las escuelas de manera segura. Este es un proceso que en Perú ya se ha iniciado. Si bien en un primer momento solo se ha pensado en abrir las aulas de menos del 20% de escuelas del país, principalmente en áreas rurales, ya se han emitido los protocolos y se evalúa constantemente la apertura progresiva de colegios en todo el país.
- Apoyar a los docentes como personal de primera línea. Los profesores y profesoras son trabajadores esenciales para una sociedad. Es importante que, tal como ya se ha hecho en el Perú, sean incluidos en el cronograma de vacunación contra la COVID-19.
- Inversión en el desarrollo de nuevas habilidades. Es probable que antes de la pandemia muchos docentes no hayan manejado las habilidades y herramientas digitales que hoy ya conocen. Pero no es suficiente. Su aprendizaje debe ser constante, con el apoyo de las instituciones educativas y el Estado.
- Reducir la brecha digital. Reducir la brecha digital -tanto en infraestructura como en acceso a internet- permitirá que la educación no se detenga, incluso si las escuelas deben continuar cerradas. Hoy, el 40,1% de hogares peruanos tiene acceso a Internet, según data del INEI. Sin embargo, la cifra en las zonas rurales se reduce hasta un 5,9%. En Lima Metropolitana, en cambio, el 62,9% de hogares disponen de este servicio.
- Proteger el presupuesto educativo. Esta es una decisión de compromiso político que deberíamos exigir al próximo gobernante. Es necesario que el país invierta en educación de calidad para que esta llegue a todos los niños peruanos.

