Cada 8 de marzo, se conmemora a nivel mundial el Día de la Mujer. No se trata de una celebración. Es un llamado a reflexionar acerca de los avances logrados por las mujeres del mundo, los sacrificios y la desigualdad que enfrentan en su vida diaria. También es una fecha para exigir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.
Uno de los roles más importantes que cumple la mujer en la sociedad está muy ligado a la educación. De acuerdo a cifras del INEI, el 63,0% de los maestros son mujeres y el 37,0% hombres. Si se examina el nivel educativo en el que se desempeñan, se aprecia que casi la totalidad de los profesores de Educación Inicial son mujeres (99,1%), comportamiento similar en la educación primaria, donde el 68,5% de los maestros también son mujeres.
Su tarea es de suma importancia, pues se encargan de la primeras fases de la formación educativa de prácticamente todos los niños del país. Estos son solo algunos de sus logros:
- Primeros pasos. Como el cerebro del infante es sensible a los estímulos, las docentes de Educación Inicial aprovechan esta oportunidad para generar la forma y las condiciones adecuadas para el aprendizaje.
- Formación en valores. Aprovechan la interacción con los alumnos para inculcar valores, así como para formarlos como seres únicos, autónomos y críticos.
- Enseñanza personalizada. Personalizan la enseñanza de acuerdo a la necesidad particular del infante, es conscientes de que cada uno es un mundo distinto.
- Habilidades interpersonales. Las docentes de Educación Inicial motivan la relación social de los niños, porque, en paralelo a lo que enseñen en cada clase, ellos aprenden de manera práctica sobre el respeto, la comunicación, la paciencia y el compartir.
- Autoconocimiento. Estas actividades interpersonales son conducidas por las docentes para lograr que el infante desarrolle su personalidad, encaminándolo a la etapa escolar.

Hoy, mientras continúa la educación a distancia a causa de la pandemia, las docentes deben reevaluar los viejos modelos de escuela que las señalaban como la autoridad en el aula y la única poseedora del conocimiento. Asimismo, reflexionan de manera permanente acerca de los procesos que tienen lugar en el aula y asumen un compromiso de aprendizaje continuo para la formación de sus estudiantes.
Este rol de los primeros pasos en la educación suele ser compartido con los padres y madres de familia. Son especialmente estas últimas quienes acompañan y guían el desarrollo de sus hijos. Esto es especialmente cierto en la educación virtual que se ha implementado durante la pandemia. De acuerdo con los datos del Ministerio de Educación, los estudiantes de los diferentes niveles son acompañados principalmente por sus madres. Cuentan con la compañía de ellas el 63% de los alumnos que aprenden por televisión, el 49,7% de los que aprenden por radio y el 53% de quienes lo hacen vía página web.
Las madres no son profesoras y no es su obligación conocer herramientas pedagógicas. Sin embargo, están en contacto personal constante con sus hijas e hijos, tienen paciencia y los escuchan. Es bastante probable que sean ellas quienes planifican las rutinas, espacios de diálogo y responsabilidades de cada miembro de la familia. Su labor, sin duda, es invaluable a lo largo del desarrollo de un niño.
Dado que la educación actual se está dando a través de tecnologías de la información, los alumnos han tenido que adaptarse a un nuevo método de estudio. En este punto el rol de los padres de familia en la educación es esencial, ya que ellos ayudarán a que sus hijos asuman el compromiso debido ante las actividades escolares y sean quienes los supervisen y orienten en el uso de las herramientas digitales. Además, como se ha visto en nuestro país, esta tarea recae principalmente en las madres de familia.
Todo niño forma un vínculo especial con su madre. No solo es la primera maestra de su vida, también es su principal soporte emocional. Esto es especialmente importante durante esta época de pandemia, cuando los pequeños apenas han podido salir de casa por más de un año y muchos de ellos no han tenido jamás la experiencia de un aula de clases que no sea virtual. El rol de las madres como formadoras, tanto a nivel educativo, como personal y emocional, se ha fortalecido todavía más durante esta pandemia.

