Como padres, queremos que nuestros hijos crezcan con valores sólidos, que sepan distinguir lo que está bien de lo que no, y que puedan mirar el mundo con sensibilidad y compromiso. Muchas veces pensamos que esta formación depende solo de lo que enseñamos en casa o solo de lo que aprenden en el colegio. Pero la verdad es que es un trabajo en equipo, un puente entre familia y colegio para fortalecer su desarrollo integral.
Hay un momento en el aprendizaje en el que los niños dejan de preguntar “¿qué hay que hacer?” y empiezan a preguntarse “¿por qué es importante hacerlo?”. Ahí es cuando empiezan a pensar en grande.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ayudan a que ese cambio ocurra: convierten la clase en una ventana hacia el mundo real. Ya no se trata solo de aprender un tema, sino de entender para qué sirve y a quién se puede ayudar.
Antes de ver cómo se viven y se enseñan en el aula, conviene que los conozcamos de una manera sencilla y cercana.
¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible?
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una herramienta que puede servirnos para unir ambos mundos (familia y colegio). Aunque a primera vista suenen como metas lejanas o algo que solo manejan gobiernos y organizaciones, los ODS son, en realidad, compromisos muy concretos que buscan construir un mundo más justo, sano y seguro. Ese mundo es justamente el que todos queremos para nuestros hijos.
Como pudimos ver en el artículo anterior, los ODS son 17 objetivos que la Organización de las Naciones Unidas planteó a nivel global para mejorar la calidad de vida en el planeta y hacer que nadie quede atrás. No se trata de teorías complejas; son ideas claras que nos pueden ayudar a enseñar mejor a los niños acerca de la vida y su entorno.

Fuente: Naciones Unidas
¿Por qué los ODS ayudan a que los niños desarrollen pensamiento crítico?
Lo habrás notado: los niños suelen comenzar preguntando cosas muy prácticas, como ¿qué tarea hay? o ¿qué tengo que hacer?. Pero llega un momento en que sus preguntas se vuelven más profundas, del tipo ¿por qué el mundo funciona así? o ¿por qué hay desigualdad?. Ese instante es crucial, porque es cuando están empezando a reflexionar y a construir criterio propio.
Los ODS, al ser temas reales y casi cotidianos (hambre, agua, cuidado ambiental, justicia social, etc.), les permiten conectar lo que viven, lo que ven en las noticias y lo que aprenden en el colegio. Como padres, podemos acompañar ese proceso de aprendizaje con diálogo y ejemplos que los inviten a pensar con profundidad.
A continuación, compartimos algunas ideas que muestran cómo los ODS pueden ser una oportunidad para que nuestros hijos desarrollen su pensamiento crítico y actúen con responsabilidad.
1. Entendemos el “por qué” de las cosas
Cuando los aprendizajes salen del libro y se relacionan con la vida real, los niños comprenden que estudiar sirve para algo más grande: para mejorar su entorno.
Ejemplo cotidiano:
Si vemos noticias sobre la falta de agua en ciertas comunidades, en vez de solo comentarlas superficialmente podemos preguntar:
- ¿Cómo crees que se sienten esas familias? ¿Por qué?
- ¿Cómo podemos cuidar el agua en nuestra casa?
Sin darnos cuenta, estamos conectando un contenido escolar con valores familiares y con la realidad. No solo leen o ven la noticia sino que analizan, empatizan, cuestionan. Eso ya es pensamiento crítico.
2. Aprendemos a preguntar mejor
El pensamiento crítico no consiste en desconfiar de todo, sino analizar, evaluar y cuestionar lo que sucede en el entorno para comprender más profundamente.
Los ODS abren la puerta para ese tipo de preguntas que ayudan a pensar por uno mismo.
Ejemplo sencillo:
Al pasear por la comunidad, junto a tus hijos pueden observar que hay zonas verdes y otras áreas sin árboles ni parques. Esta puede ser una oportunidad para conversar sobre el cuidado de las ciudades:
- ¿Por qué algunas zonas tienen más parques y otras no?
- ¿Quién cuida esos lugares?
- ¿Qué podríamos hacer nosotros para mejorar nuestra comunidad?
Así, los niños comienzan a observar su entorno con ojos críticos y atentos: investigan información, reconocen los problemas y buscan alternativas de solución.
3. Proyectos que los conectan con el mundo
Cuando los docentes abordan temas relacionados con los ODS a través de proyectos, los niños dejan de “cumplir tareas” y empiezan a proponer soluciones. De esta manera puedan sentir que lo que hacen tiene un impacto real en su entorno.
Este tipo de proyectos moviliza habilidades, como la investigación, la comunicación, el análisis y la colaboración, todo mientras los niños se involucran en su desarrollo.
Ejemplo:
Tu hijo llega con una inquietud sobre el desperdicio de comida en el comedor de su colegio. Junto con su equipo, podría realizar una investigación:
- Observar cuánta comida se desperdicia.
- Registrar datos durante varios días.
- Crear gráficos.
- Reflexionar sobre la importancia de la nutrición.
- Proponer soluciones para compartir porciones o modificar las recetas.
Aunque para los adultos pueda parecer solo un proyecto más, los niños están entrenando argumentación, análisis y responsabilidad.
4. La tecnología como aliada
En este proceso, la tecnología —incluida la inteligencia artificial— puede ser una gran aliada si se usa con criterio.
Las plataformas que tenemos en Ediciones Corefo (LIDI, AVAC y PAI), ahora integradas con IA, permiten que los estudiantes accedan a recursos, actividades interactivas y explicaciones que amplían y potencian lo desarrollado en clase.
Como padres, podemos acompañarlos preguntando:
- ¿Qué aprendiste hoy en la plataforma?
- ¿Qué te llamó más la atención? ¿Por qué?
- ¿Qué idea te gustaría aplicar en casa? ¿Por qué?
La tecnología deja de ser solo entretenimiento y se convierte en un recurso para pensar. Si bien aporta ideas, datos y ejemplos, la decisión y el análisis siguen siendo procesos humanos.
¿Cómo acompañar desde casa?
Si queremos fortalecer este aprendizaje, hay acciones sencillas que ayudan:
- Conectar noticias con la vida diaria: No se trata de alarmar, sino de conversar y reflexionar. Preguntas como ¿por qué crees que este problema afecta a tantas personas? permiten conversar sobre la actualidad, debatir sobre la realidad de cada comunidad con el objetivo de construir soluciones en conjunto.
- Celebrar los valores, no solo las notas: Reconocer que la empatía, la ayuda y el pensamiento en los demás también son aprendizajes que se deben desarrollar y merecen ser reconocidos.
- Dialogar y saber escuchar: el diálogo es fundamental para la convivencia social, ya que promueve la comprensión y el enriquecimiento mutuo.
- Preguntar más que explicar: Una pregunta que invita a pensar vale más que un sermón. Por ejemplo: ¿qué crees que sería justo en esta situación? ¿Por qué?
- Ser ejemplo: Los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos. Practicar respeto, cuidado y gratitud en casa es clave.
Conclusión
Cuando los niños trabajan con los ODS, ya sea en casa o en el aula, descubren que aprender no es solo recordar información, sino entender el mundo y buscar maneras de mejorarlo. Así, poco a poco, dejan de pensar solo en “mi tarea” y empiezan a pensar en “nuestro planeta, nuestra comunidad, nuestro futuro”.
Cuando en casa abrimos espacios para conversar, hacer preguntas, escuchar y valorar las opiniones de nuestros hijos, les damos el sustento para crecer como personas conscientes y responsables. Y cuando el colegio potencia esto con los ODS, ese aprendizaje se enriquece aún más: los niños comprenden que estudiar no es solo cumplir una tarea, sino descubrir cómo su pensamiento y acciones pueden transformar su entorno para mejorarlo.
Fuentes:
Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). (2022). STEAM+H en las aulas: innovación educativa con propósito humano. OEI.
Organización de las Naciones Unidas (ONU). (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas.
Unicef. (2023). Aprendizaje para la sostenibilidad: cómo educar para transformar. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Unesco. (2021). Educación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible: hoja de ruta. Unesco.

