El derecho a la educación es universal, independientemente del género, idioma o condición de discapacidad. Todo alumno debe acceder a una educación de calidad.
La educación a distancia, necesaria para prevenir contagios de COVID-19 en las aulas escolares y universitarias, ha demostrado ser un reto para alumnos y docentes. Sin embargo, para las personas con discapacidad es un desafío aún mayor. Adaptarse es difícil, pero la educación es un derecho que les corresponde a todas las personas, independientemente de sus diferencias culturales, sociales, económicas, étnicas, religiosas, de género, idioma, condición de discapacidad o estilos de aprendizaje. Es obligación de toda institución educativa brindar este servicio para todas las personas sin ningún tipo de discriminación.
Situaciones cotidianas acerca de cómo se registra una cuenta en una plataforma de videoconferencias o tareas (como Zoom o Google Classroom), o los pasos que deben darse para mantener una conversación por esa vía, pueden ser todo un reto para alumnos con discapacidad visual o intelectual. Por eso, es tan importante que docentes y padres de familia estén capacitados para adaptar y volver accesibles estas herramientas para todo tipo de estudiante.
Para lograrlo, sigue las siguientes recomendaciones:
- Piensa y comparte. Si un material de lectura es necesario para la clase, este debe estar guardado en formato Word o PDF y no escaneado como imagen, para que el lector de pantalla que utilizan los estudiantes con discapacidad visual -como Elo o Espeak- pueda leerlo sin problemas.
- Adáptate a tu audiencia. En el caso de las presentaciones en PPT, si es una clase en vivo es importante asegurarse de describir las imágenes, gráficos o esquemas que se encuentren tanto en audio como por escrito. De subir el PPT, el docente debe enviar a los estudiantes con discapacidad visual un documento en Word o PDF con audio que describa las imágenes, gráficos o esquemas que contiene.
- Capacita a docentes y estudiantes. Este tipo de herramientas resultan, sin duda, muy positivas para las personas con discapacidad y para poder utilizarlas deben adquirir ciertos conocimientos. Corresponde a los docentes conocer estas herramientas y enseñar a sus estudiantes cómo utilizarlas correctamente y sacarles el mayor provecho posible.
- Conoce a tus alumnos. Cada estudiante tiene sus propias necesidades, incluso más allá de la condición de discapacidad. Antes de iniciar las clases es importante saber si tiene acceso a herramientas tecnológicas y si en casa contará con la ayuda requerida para poder desarrollar las clases y tareas con normalidad. Es necesario tener un acercamiento previo con el alumno para conocer mejor su realidad.
- Adapta las evaluaciones. Este es un aspecto crítico de la educación a distancia. La mejor manera de evaluar lo aprendido en una clase a distancia aún se debate en la educación regular. En el caso de estudiantes con discapacidad -auditiva o visual, por ejemplo- un examen tradicional puede no ser la mejor opción. Un examen oral, una composición o incluso una conversación por chat pueden permitir al docente conocer más sobre los avances de aprendizaje de un estudiante que un simple examen.
- Compromiso de todos. El proceso educativo no solo requiere del compromiso de los estudiantes, sino también de su familia, sobre todo si se trata de un niño o adolescente con discapacidad. Habrá momentos en los que requiera asistencia adicional para seguir la clase adecuadamente. Para eso, es necesario que un adulto a cargo pueda conectarse con él y guiarlo.

Bien utilizada, la educación online puede ser una ventaja para las personas con discapacidad, pues permite al alumno autogestionar su formación con ayuda de sus compañeros y de su tutor. Esta enseñanza en línea tiene un gran potencial y puede resultar muy útil para un gran número de personas, entre las que se encuentran aquellos que tienen algún tipo de discapacidad física, mental o sensorial.

