Acercar a los niños a la lectura no consiste en imponer libros ni en exigir tiempos prolongados de lectura diaria. La relación con los libros se construye, principalmente, desde la experiencia emocional que el niño asocia con leer. Cuando la lectura se vive como un momento compartido, placentero y libre de evaluaciones, se convierte en una puerta natural al aprendizaje y al pensamiento.
Durante las vacaciones, cuando desaparecen las tareas escolares y las lecturas obligatorias, surge una oportunidad valiosa para conectar con los libros desde otro lugar: el disfrute.
Diversos estudios señalan que los niños que desarrollan una relación positiva con la lectura desde edades tempranas fortalecen no solo su comprensión lectora, sino también su lenguaje, su imaginación y su capacidad para reflexionar sobre el mundo que los rodea.
La lectura empieza mucho antes de saber leer
En Educación Inicial y primeros años de Primaria, leer no significa decodificar palabras, sino escuchar, observar, imaginar y conversar. Cuando un adulto lee en voz alta, el niño amplía su vocabulario, reconoce estructuras del lenguaje y aprende a anticipar, inferir y preguntar.
No es necesario que el niño “entienda todo”. El solo hecho de escuchar historias y observar imágenes ya construye pensamiento.
Sugerencia práctica:
Elegir libros con grandes ilustraciones ricas y textos breves. Leer despacio, detenerse a observar las imágenes y permitir que el niño haga comentarios o preguntas espontáneas.
1. Convertir la lectura en un momento compartido
La lectura en vacaciones funciona mejor cuando se integra a la rutina familiar como un espacio de encuentro, no como una actividad aislada.
Leer juntos antes de dormir, después del almuerzo o durante un momento tranquilo del día transmite un mensaje claro: leer es un acto de conexión.
Algunas ideas:
- Leer un cuento corto cada noche
- Alternar quién elige el libro
- Leer el mismo libro varios días seguidos, sin apuro
Releer también es valioso. Los niños disfrutan volver a historias conocidas porque les brinda seguridad y les permite anticipar lo que ocurrirá.
2. Elegir libros del interés del niño
Un error frecuente es ofrecer libros que responden a expectativas adultas y no a los intereses reales del niño. La motivación lectora surge cuando el contenido conecta con lo que el niño disfruta, siente o vive.
Durante las vacaciones, es válido leer:
- Historias breves
- Libros de imágenes
- Cómics
- Libros informativos sobre animales, deportes o ciencia
No todo libro debe tener un fin “académico”. El gusto por leer se construye desde el placer.
3. Hacer preguntas que inviten a pensar, no a evaluar
Después de leer, no es necesario pedir resúmenes ni comprobar comprensión. En su lugar, es más enriquecedor formular preguntas abiertas que estimulen el pensamiento y el diálogo.
Algunas preguntas posibles:
- ¿Qué fue lo que más te gustó de la historia?
- ¿Qué parte te dio curiosidad o sorpresa?
- ¿Qué personaje te llamó más la atención y por qué?
Estas preguntas favorecen la reflexión, el lenguaje y la expresión emocional, sin convertir la lectura en una tarea escolar.
4. Modelar el hábito lector empieza por el ejemplo
Los niños aprenden observando. Cuando ven a los adultos leer —libros, revistas, novelas— comprenden que la lectura forma parte de la vida cotidiana.
No se trata de explicar la importancia de leer, sino de mostrarlo con el ejemplo.
5. Leer también es descansar
En vacaciones, la lectura cumple un rol regulador. Leer calma, organiza el pensamiento y ofrece un descanso distinto al de las pantallas. No compite con el juego, sino que lo complementa.
Acercar a los hijos a la lectura es acompañarlos a descubrir historias, palabras y mundos que los ayuden a comprenderse mejor a sí mismos y a los demás.
Fuentes
Mol, S. E., & Bus, A. G. (2011). To read or not to read: A meta-analysis of print exposure from infancy to early adulthood. Psychological Bulletin, 137(2), 267–296.
OECD. (2021). Children’s well-being and learning. OECD Publishing.
Unesco. (2020). Global education monitoring report.
Unicef. (2018). Learning through play.

