La ola de eventos desafortunados que ha traído el COVID-19 desde el último mes ha preocupado no solo a adultos y personas de la tercera edad, sino también a los más pequeños de casa. El estar expuesto de manera directa o indirecta a noticias negativas en la televisión, radio e Internet también les puede provocar mucha preocupación, la cual se convertirá en estrés y ansiedad. 

Es necesario explicarles la verdad de una manera amigable. Los niños tienen derecho a estar adecuadamente informados sobre lo que está sucediendo en el mundo y, al mismo tiempo, es responsabilidad de los adultos protegerlos de un estado de angustia. Por lo tanto, hay que escoger muy bien las palabras que vamos a utilizar con ellos y observar su reacción. Asimismo, hay que indicarles que no toda la información disponible en Internet es verídica y que lo mejor es confiar en lo que dicen expertos en medios de comunicación serios.

¿Qué es la ansiedad infantil y cómo detectarla?

La ansiedad es un estado de perturbación, una angustia que un niño no puede controlar y que termina afectando su comportamiento. Un niño con ansiedad puede ‘encerrarse’ en su mundo y negarse a comunicarse o por el contrario, estallar en un torbellino de ira (mediante un berrinche o una conducta agresiva). 

Los niños más imaginativos, los que tienden a exagerar las cosas, los que están permanentemente en alerta, a la defensiva y los que tienen problemas para controlar las emociones, son más propensos a sufrir ansiedad.

Tanto niños como adolescentes, pueden mostrar indicios de estos problemas psicológicos en esta coyuntura de incertidumbre por el coronavirus. Si bien los menores de edad responden de manera diferente al estrés, en función de su edad, su personalidad y sus habilidades para afrontarlo, existen diversas formas de identificar la ansiedad: 

  • Trastornos alimenticios (pérdida o exceso de apetito, bulimia, anorexia, etc.)
  • Mutismo selectivo
  • Dolores de cabeza
  • Molestias estomacales
  • Problemas de memoria
  • Cambios de humor frecuentes
  • Llanto errático, sin motivo aparente
  • Problemas del sueño
  • Desarrollo de alguna manía nerviosa como morderse las uñas

¿Cómo tratar la ansiedad infantil?

Este problema se puede tratar, al menos al inicio, realizando actividades en familia para reforzar los vínculos, favorecer la cohesión entre todos los miembros y convertir los días que vamos a pasar dentro de casa en un recuerdo positivo para nuestros hijos. Si el cuadro es muy grave, lo recomendable es acudir a un especialista.

  • Ejercicio físico: nuestros hijos, igual que nosotros, van a necesitar ejercitar su cuerpo a diario. Tenemos que buscar la forma de que puedan descargar su energía en actividades físicas. Puedes crear circuitos cortos entre tu sala y la cocina para que los recorran corriendo en zig zag. Saltar soga, el juego de las sillas y la música u otros que se aplican en fiestas infantiles son buenas opciones.
  • Actividades artísticas: en familia se puede llevar a cabo muchas actividades que despierten la creatividad e ingenio de los pequeños. Pueden dibujar, inventar historias, crear disfraces, escribir una obra de teatro y representarla, bailar, etc. A los adolescentes se les puede proponer crear un cómic, componer canciones y cantarlas juntos.
  • Involucrarlos en tareas del hogar: es buena idea invitarlos a cocinar, crear entre todos el menú de la semana, hacer la lista de compras, limpiar, guardar la ropa, pasar la aspiradora, etc. Siempre sin forzarlos. Podemos plantear la limpieza como un reto, un juego, todo se puede hacer de forma divertida. 
  • Jugar en familia: dedica un momento de cada día a apagar todos los aparatos electrónicos para distraerse en familia con otro tipo de actividades como juegos de mesa, ludo, monopolio, cartas, charada, construir rompecabezas, crear historias con sus muñecos, etc. 
  • Respeta su espacio: en tiempos de cuarentena es inevitable extrañar a nuestros amigos y familiares. En especial para los adolescentes, quienes le dan mucha importancia a su vida social. Por ello, es vital respetar su privacidad cuando se comuniquen con sus amigos vía telefónica o por redes sociales. Tampoco olvidemos respetar sus momentos de soledad en su cuarto y no interrumpirlos.