La importancia de las clases virtuales es innegable. Sin embargo, no es la única manera en la que los niños y niñas pueden aprender. Jugar también es una parte importante de su desarrollo. La Unicef recuerda que pasar más tiempo en familia jugando y riendo fortalecerá su salud, mejorará sus habilidades motrices, cognitivas y sobre todo, su seguridad y confianza para seguir aprendiendo.

Los juegos se pueden realizar desde los primeros meses de vida. Con la estimulación adecuada, el cerebro del niño puede acelerar la formación de conexiones neuronales. Estas conexiones se ven potenciadas por los entornos ricos, afectuosos y protegidos. En ese contexto, las actividades lúdicas potencian el establecimiento de lazos de unión y de un vínculo seguro, contribuyendo así a un desarrollo emocional positivo.

Para los preescolares, resultan esenciales la estimulación y el aprendizaje derivados de actividades como jugar, leer o cantar, así como de la interacción con los miembros de su entorno. El juego en el período preescolar permite a los niños explorar y dar sentido al mundo que los rodea, además de utilizar y desarrollar su imaginación y su creatividad. Esto ayuda a desarrollar mejor las competencias lingüísticas, socioemocionales y cognitivas del niño.

Para los niños de primaria, el aprendizaje basado en el juego sigue teniendo una importancia crucial. Lamentablemente, a menudo se descuida en favor de enfoques educativos centrados en objetivos académicos. Sin embargo, en este período, los enfoques de aprendizaje activo basado en el juego pueden transformar las experiencias educativas de los niños en los primeros grados y fortalecer tanto su motivación como los resultados de aprendizaje.

Actividades en casa

  1. Manualidades con material reciclado. Entre las actividades preferidas para los más pequeños del hogar están las manualidades con materiales reciclados. Los niños disfrutan mucho al crear juguetes y figuras con cajas, rollos de papel higiénico, botellas de plástico, tapas, latas, periódicos y casi cualquier objeto que puedes encontrar en casa. Esta actividad fomenta la creatividad de tus hijos y les inculca el interés por el cuidado del medio ambiente.
  2. Juegos de mesa. Esta siempre es una excelente actividad familiar, que puede ser instructiva y, al mismo tiempo, reforzar los vínculos con los pequeños. Existen muchos tipos y todos tienen una edad ideal indicada, pero lo importante es que estos suelen potenciar las habilidades motrices y cognitivas.
  3. Origami. Los niños no necesitan juguetes caros o tecnología para divertirse. Bastan unas hojas de papel y mucha creatividad para ayudarlos a conocer la antigua técnica japonesa del origami. Esta consiste en formar figuras doblando papel. Su práctica constante refuerza la creatividad, memoria y concentración. Además libera el estrés y aplaca la ansiedad, lo que hace de ella una actividad muy útil en período de cuarentena.
  4. Escuchar y contar historias. Los niños tienen una imaginación muy activa, siempre están contando historias con sus juegos y juguetes. Una historia creada por los más pequeños puede convertirse incluso en una suerte de obra de teatro o performance en la que participe toda la familia. Esta actividad refuerza sus competencias léxicas.

Los juegos tienen reglas

Si bien son muchos sus beneficios, esto no quiere decir que son momentos para que el niño olvide las normas de comportamiento. Es responsabilidad de los padres de familia hacer cumplir las reglas de respeto y de compañerismo durante estos juegos. Además, es importante que se implemente un horario y espacio adecuado para ellos, ya que no debería interrumpir ni distraer a los niños de sus labores escolares. Recuerda que los juegos educativos son un complemento a lo que aprenden en clases.

  1. No hay ganadores ni perdedores. Deben comprender que el objetivo no es que alguien gane, sino pasar un buen rato en familia, reír y divertirse. En el proceso, todos pueden aprender algo nuevo.
  2. No olvidemos la diversión. Un niño aburrido no está motivado ni aprenderá nada. No es recomendable obligarlo a jugar algo que ya se sabe que no le gusta. Hay una gran variedad de actividades y es mejor elegir una que se adapte a sus intereses. No dudes en cortar el juego o cambiar de actividad si es que el pequeño se aburre.
  3. Pon reglas claras. Una buena idea para prevenir conflictos entre hermanos es llegar a un acuerdo previo con ellos. Si el juego provoca una pelea, este se termina inmediatamente. Si ellos lo saben antes de empezar, todo fluirá mejor.
  4. Sé flexible. Si bien un padre de familia puede preparar todo para un rato de juegos, es bastante probable que los niños adapten la actividad y cambien las reglas de tal manera que ellos se diviertan más. Dales libertad si es que esto sucede.