LOS RIESGOS DE SER PADRES PERMISIVOS

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En la literatura sobre la tipología de padres, encontramos a los castigadores, los confusos, los firmes y afectuosos, pero también encontramos a los sobreprotectores y padres pateros. Estos últimos son los que determinan que sus hijos presenten conductas de control sobre los adultos.

Ilustramos con un ejemplo cómo es un padre sobreprotector:

Agustín de 10 años ha tenido un altercado con su compañero Joaquín. Ambos niños terminaron golpeándose durante el recreo. Cuando Agustín llega a casa su mamá observa sus moretones. En ese momento interroga a su hijo y Agustín le cuenta lo sucedido, pero minimizando su participación en la pelea. La madre del niño llama a casa de Joaquín, y pide hablar con él. Lo amenaza y le dice que irá al colegio para quejarse de su compartiendo diciendo que su hijo está siendo víctima de bullying.

¿Qué podemos concluir con este relato?

Agustín no ha sido sincero con su madre porque minimiza sus acciones.

La madre cree resolver el problema amenazando al otro niño.

Exagera la situación al equiparar la pelea con un acto de bullying.

Reduce las posibilidades de que Agustín asuma sus responsabilidades y que pueda resolver sus propios conflictos.

Agustín crecerá con la expectativa de que nunca tendrá la culpa y que su madre lo librará de todo.

Agustín no es consciente de sus propios actos.

 

Ahora conozcamos a los padres pateros:

Isabella es una niña de 7 años, quien es fanática de un programa juvenil de señal abierta. Ella está obsesionada con ver a los personajes, así que todos los días ve el programa, también ve en su Tablet los momentos en que estos personajes se besan y hacen evidente su relación amorosa. Karla, madre de Isabella, se siente contenta porque ella también disfruta de compartir el programa con su hija. Siempre ha leído y escuchado que una madre debe ser amiga de sus hijos, así que cuando su hija le pide ir al programa la madre hace todo lo posible por conseguir las entradas. La niña admira tanto a las chicas que aparecen en dicho programa que se toma fotos con prendas pequeñas para  colgarlas en su Facebook. Al pasar el tiempo, el colegio reporta que Isabella ha bajado sus calificaciones y que además está pendiente de escribirles cartas a los amigos para preguntarles si quieren ser sus novios. Karla se molesta y dice que son los otros niños los precoces, que su hija ve la TV supervisada y que ella es una madre que todo el tiempo lo comparte con su hija.

 ¿Qué podemos concluir con este relato?

Karla cree que “ser amiga de su hija” es permitirle todo: tener un Facebook a los 7 años, ver escenas de besos y de manifestaciones de amor para chicos más grandes, permite que vea todo el programa que dura varias horas, la lleva a ver el programa en vivo, etc.

Isabella está expuesta a escenas que no corresponden a su edad y pasa mucho tiempo en la TV y con la Tablet.

La niña es la que toma la iniciativa de escribirle las cartas a sus compañeros.

Isabella, con permiso de su madre, exhibe sus fotos  con prendas pequeñas en el Facebook.

En ambos casos, los padres están asumiendo una postura en la que los hijos son los que controlan  la situación, pero ellos no son conscientes de que están asumiendo dichas posturas porque tienen la idea de que “ser padre” y “adulto” es suficiente para tener el control de su hogar.

Razones para que los padres sean permisivos:

Padres muy jóvenes que les cuesta asumir su paternidad y pretenden tener la misma vida de solteros(as).

Padres que nunca estuvieron de acuerdo con la forma de crianza autoritaria de sus progenitores y por ello evitan poner reglas y pretender ser “solo amigo(a)” de sus hijos.

Padres muy ocupados que no tienen mucho tiempo para compartir con sus hijos y prefieren que dicho tiempo sea solo de felicidad. Esto los lleva a ser muy permisivos porque el poner orden y autoridad les genera conflictos.

Padres muy mayores que asumen más una función de abuelos con sus hijos.

Padres cuyos niños nacieron con alguna dificultad o limitación que los lleva a asumir conductas de sobreprotección.

Personas que tuvieron mucha carencias económicas o sufrieron mucho con la forma de crianza que aplicaron con ellos, por ello toman la decisión de ser padres que solo brinden momentos de felicidad a sus hijos.

  

Algunos consejos para dejar de ser padres permisivos:

Conoce tus propios límites. Debes asumir que el ser padre es una responsabilidad y que tus actos determinarán la formación de un ser humano feliz y útil para la sociedad. Esto quiere decir que debes establecer prioridades en tu vida… ¿Qué estoy haciendo bien como padre o madre? ¿Qué estoy dejando de hacer? ¿Qué estoy permitiendo?

Negocia no permite. El ser un padre democrático, no es lo mismo que ser un padre patero. Si no te gustó como te criaron porque tus padres fueron muy autoritarios, entonces haz un balance objetivo de lo que rescatas y rechazas. Si no deseas ser vertical con tus hijos(as), entonces debes negociar con ellos, pero bajo normas que ya están establecidas.

Mantén tus decisiones. Cuando una familia tiene las reglas de convivencia claras, entonces los hijos(as) sabrán qué esperar cuando se cumple con lo solicitado y qué pierden. Solo debes ser firme para aplicarlo. Siéntate con ellos(as) para dialogar y tomar acuerdos.

Sé sincero(a) frente a los actos de tu hijo(a). Cuando observes alguna conducta inadecuada debes describir lo que hizo y lo que piensas al respecto, no es lo mismo decir: “Me pareció inadecuado que hayas roto la taza y te hayas quedado callado” a usar un calificativo como “Eres mentiroso”. El ser sincero no significa lastimar a los hijos(as), más bien ayuda a crear consciencia de sus actos y asumir la consecuencia de los mismos.

Valora los buenos actos. Así como estás pendientes de informarle sobre sus conductas inadecuadas, debes también valorar sus buenos actos. Esto los ayudará a sentir alivio frente a los errores que se puedan cometer. Los chicos sentirán que existe un balance entre lo bueno y malo. También lo ayudará a reconocer que no siempre fallan, sino que hacen muchas cosas adecuadas.

“Las familias que promueven las normas y la comunicación asertiva, permiten hijos emocionalmente más estables y seguros”

 

Mg. Ana Isabel Aldazábal C.

Psicóloga

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