Educar para la no violencia

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Meses atrás,  comenzó a circular en las redes sociales, imágenes con mensajes (llamados en el círculo cibernético “memes”) sobre la disciplina de la llamada “Chancla” (calzado ligero). Mensajes como: “Nunca subestimes el poder de la chancla”; “si no te pegaron con la chancla, no tuviste infancia”; “cuando tu mamá se quita la chancla, significa peligro” y lo más curioso fue: “detrás de un niño educado hay una madre con chancla y buen puntería”. Obviamente suelta alguna risa cuando uno lee estos mensajes, pero detrás de ello hay toda una filosofía educativa frustrada que durante décadas usaba la violencia como estilo de disciplina y que a la postre hoy resulta en una generación con alto índole de violencia familiar y de género.

En el presente artículo examinaremos brevemente la implicancia de una disciplina usando la violencia como estilo de crianza y resaltaremos estrategias alternas para que la educación en el hogar sea formativa y de conciencia.

Muchas veces imponer un castigo a los hijos suele ser un problema: Algunos padres creen que empleando el castigo físico lograran mejores resultados para que sus hijos “aprendan la lección”, sin embargo, más adelante se consigue todo lo contrario.

 

Educar no es maltratar física ni emocionalmente

Disciplina no es imponer reglas duras llegando al maltrato físico. La filosofía de la “chancla” muy de moda por medio de las redes sociales o incluso cortometrajes, no hace solo redundar una modalidad que perjudica el desarrollo emocional de los hijos; donde la violencia es la solución para lograr objetivos. Por lo tanto, esa “solución” se transfiere como estilo de vida más adelante en sus relaciones interpersonales.

¿De qué manera se maltrata?

  • Restringiendo alimentos: Además de ser perjudicial para la salud, se centra la atención en el hambre más que en determinar la razón de la conducta disruptiva.
  • Empleando insultos o golpes para corregir: Aparte de ocasionar ansiedad,  heridas emocionales, carencia afectiva, etc, solo detiene momentáneamente la conducta provocando resentimiento hacia los padres reprimiendo emociones que luego se manifiestan de forma desordenada más adelante.
  • Ignorando como si no “existiese”.  Una cosa es mostrar incomodidad frente a una falta, pero ignorarlo y ser indiferente como si no estuviera presente, crea una carencia afectiva que más adelante se arrastra como dependencia emocional en sus futuras relaciones interpersonales.

 

¿Por qué se confunde disciplina con castigo?

 Si bien es cierto, es importante y necesario establecer límites y mantenerlos. Se observa que en algunas ocasiones, la falta de paciencia, descontrol emotivo o la falta de disposición de los padres para ejercer estrategias de disciplina ante una conducta desobediente o irrespetuosa, resalta más en la frustración y enojo de los adultos que el realce de una disciplina o educación formativa en el hogar hacia sus hijos.   Cuando los padres no logran “controlar” la actitud rebelde, pretenden que unos azotes o gritos logren tal objetivo.

El trabajo de los padres es tomar conciencia que hay alternativas no violentas que pueden ensayar si en verdad quieren aplicar una disciplina efectiva sana.

 

Estrategias para disciplinar con amor y no violencia

 Permitir que canalicen sus emociones y no repriman.

 Es importante que los  hijos expresen lo que sienten, luego de ello puede iniciar el dialogo.  Los niños se expresan de forma corporal más que verbal. Es importante que los padres sean los primeros en enseñarles maneras apropiadas para expresar dichas emociones. 

 Ser claros con los límites y las normas.

Es importante ser claros en las exigencias formativas de las normas, no pretender que intuyan o “comprendan” a la manera de los adultos.  Se debe explicar de forma adecuada para entenderlo plenamente.  Es necesario indicar lo que se espera de ellos, pedirles que lo repitan con sus palabras.  Si creen que es importante repetirlo, hágalo pero no con sarcasmo ni con palabras hirientes o exasperantes.

Suspenda privilegios.

A pesar de conocer las reglas y  desobedecer una y otra vez, se le puede pausar un privilegio.  La idea es que medite la próxima vez para que no se repita la conducta no deseada.  Recuerde que esta táctica funciona en unos niños y en otros no.  Hay que ser creativos, respetando la personalidad diferente de cada niño.

Elegir el momento y lugar correcto,

Es común que los padres intenten marcar la disciplina inmediatamente (“para que no se olviden”), cuando realmente es que están enojados (y con razón muchas veces) y desean dar una lección. Pero realmente más que disciplina se ejerce una presión de no “perder la autoridad”, pudiendo incluso usar palabras inadecuadas o correcciones injustas o descontroladas.  Si va aplicar alguna sanción que no sea del “calor” del momento y no delante de otras personas.  Habrá oportunidades tal vez que si requiera hacerlo en el momento para reforzar alguna norma o valor. Recuerde que cada situación es una oportunidad para instruir.

Educar con el ejemplo

Las personas adultas siempre serán modelo de conducta para niños y niñas. NO espere que se comporten de manera contraria a las expresiones verbales, gestuales o acciones de quienes son sus modelos diarios. Si se grita, tarde o temprano lo harán también, si se maltrata. Ellos también lo reproducirán con sus compañeros u otros familiares.  Si es amable, tolerante y comunicativo, estará enseñando que es el conducto adecuado para interrelacionar con las otras personas.

Rechazar la mala acción no a quien la comete

 La conducta disruptiva es la que debe cambiar, no haga sentir mal al menor derrumbando su autoestima. La corrección es para enrumbar la persona de conductas inadecuadas, no para desvalorizarla. Se le debe corregir por lo que hicieron, no por lo que son.

 

A manera de conclusión

 La idea de la disciplina es que los hijos maduren y se vuelvan responsables de sus acciones.  Es necesario ser firmes al imponer una sanción pero nunca descuide el afecto correspondiente.

Cuando educamos sin ira, propiciamos un dialogo con reflexión sobre la falta cometida, siendo  muchas veces más efectiva que la corrección física porque en ella descargamos descontroladamente la molestia y no es clara la instrucción.

Disciplina con amor es eliminar en el presente y en el futuro una carga de violencia en la vida del ser humano, para sí mismo y  por ende hacia los demás.

 

 

 

Por Roberto C. Flores G. (docente y psicoterapeuta)

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