ADOLESCENCIA: Etapa de fortalecimiento de la Autoestima

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Llegó a mis manos el libro cuyo título es “EVITA: una guía para la prevención del consumo del alcohol y drogas en la adolescencia” de los psicoterapeutas peruanos María Luisa Reátegui y Franco Granthon. Considero que es un excelente recurso debido a que brinda de manera muy sencilla y significativa, información básica sobre la adolescencia, estilos parentales, tendencias sociales actuales y factores de riesgo en el consumo de drogas. En esta oportunidad compartiré con ustedes lo relacionado a la adolescencia, sus principales características y actitudes que debemos asumir los padres para ayudarlo a afrontar mejor esta etapa de su vida.

Suelen tener conductas egocéntricas: Es probable que hayas tenido alguna vez una discusión con tu hijo(a) adolescente por haberle negado el permiso a una salida con sus amigos(as). Te habrá dicho algo así como: “nunca me comprendes”, “jamás entenderás mis necesidades”, “ojala pensaras en mí”.  Son respuestas esperadas de un adolescente que considera que las reglas establecidas en el hogar son injustas, y que sobre todo no lo toman en cuenta. Por lo general los(as) hijos(as) adolescentes actuarán de esta manea egocéntrica porque es parte del proceso de la construcción de su identidad. El que actúe de esa manera, no significa que sea egoísta y que ese rasgo se instaure en su personalidad. Es necesario que comprendamos que su conducta es egocéntrica y que no necesariamente es egocéntrico. Además, debemos aceptar que si una persona asume una conducta egocéntrica le será difícil pensar en el “otro”, en sus opiniones y también recomendaciones.

Cree que todo el mundo está pendiente de él/ella: Supongo que también habrás pasado por algo así: “no me pondré ese polo que ya me lo vieron”, “necesito nuevas zapatillas, todos se han comprado algo nuevo”, “quiero ir a ese viaje, no seré la única que se quede en casa”. Esta actitud también tiene que ver con el egocentrismo. Los(as) adolescentes creen que son el centro de atención de su grupo de referencia (amigos y coetáneos). Esta actitud los hace ver como muy superficiales, pero también es parte de su desarrollo porque están constituyendo su identidad. En esta etapa los amigos son lo más importante, son los modelos y sus opiniones importan mucho. Por ello están propensos a hacer lo que fuese  para ser aceptados y valorados por su entorno (amigos).

Entran en contradicciones: Los(as) adolescentes suelen pensar que lo justo está relacionado a sus necesidades y que es lícito –cuando ellos lo consideren–  trasgredir algunas reglas. Pueden enojarse porque el/la hermano(a) se puso la ropa o cogió su computadora, pero pueden darse el permiso de coger las cosas de los padres o de los propios hermanos, argumentando que lo necesitaban, que era super urgente cogerlo, etc. La capacidad argumentativa que tienen, los lleva a excusar su comportamiento. Esto no quiere decir que los(as) adolescentes no distinguen lo malo de lo bueno; sí lo pueden hacer, pero todavía no está preparado para entender cómo debe funcionar la sociedad.

Creen que sus ideales deben ser valorados: En los(as) hijos(as) hay un cambio significativo cuando pasan de la niñez a la adolescencia. Al inicio solo obedecían y no refutaban nada. Ahora las cosas cambian y ellos son los primeros en estar pendientes de que las reglas sean cumplidas por todos los miembros de la familia. Si el adulto se equivoca, entonces será criticado por el/la adolescente, sirviéndole como argumento de que el/la padre/madre también trasgreden las reglas. Frente a esta situación es normal que te sientas fastidiado, pero debemos considerar que esta reacción es esperada.

Inestabilidad Emocional: Es común escuchar en nuestro hijo(a) que un día está destrozado porque ha terminado con el/la enamorada(o) y al otro día canta porque conoció a la persona más maravillosa del mundo. Otro día amanecerá súper contento, pero al terminar el almuerzo se encerrará en la habitación porque desea estar solo(a) y se pone a gritar si alguien le toca la puerta. Por ello, es necesario que frente a esta situación los adultos los podamos comprender.

Se consideran invencibles: Todo(a) adolescente cree que posee una fuerza tal que es inmune a todo. Esta actitud los puede llevar a asumir conductas de riesgo como el consumo de alcohol, drogas y tener sexo sin protección. Ellos(as) creen que son únicos y especiales, y que por ello nada malo les sucederá.

Son los mejores argumentadores: La capacidad de cuestionar lo establecido es una característica de la adolescencia. Ellos(as) se encuentran en una etapa en la que sus pensamientos son más elaborados y profundos. Esto los lleva a cuestionar el sentido lógico de las reglas. Surge el deseo de vivir en un mundo ideal, y lo que no se ajusta a ello es injusto e incorrecto.  Esto los lleva a asumir conductas muchas veces oposicionistas y desafiantes con los adultos de su entorno.

 

¿Cómo responder asertivamente a estas características?

  1. Frente a una actitud egocéntrica debemos manifestar nuestra comprensión, pero esto no quiere decir que obviemos las reglas establecidas en casa. Ej. “Hijo(a), comprendo que quieras ir a la playa con tus amigos(as), pero ya has salido dos fines de semana consecutivas. Considero que podrías compartir un tiempo con tu familia y salir en otra oportunidad”.
  2. Si vemos que nuestro(a) hijo(a) se está dejando influenciar por sus amistades, entonces debemos reflexionar qué tanto los estamos valorando: ¿realmente lo/la escucho? ¿considero sus opiniones? ¿lo/la felicito por sus intervenciones? ¿acepto su manera de pensar a pesar de que pienso que son trivialidades? Nuestro(a) hijo debe escuchar de nosotros que sí valoramos y aceptamos sus opiniones. Si un(a) hijo(a) nuestro(a) se siente valorado, confiará más en sus opiniones y podrá refutarles a sus amigos(as) cuando le pidan que haga algo que él/ella no desea hacer.
  3. Si observamos conductas contradictorias, es necesario que se escuche las razones por las cuales trasgredió la norma. Se debe valorar lo que dice, pero a su vez, se debe llegar a un acuerdo sobre lo que deben hacer ambas partes (padres e hijos) para que las reglas se cumplan. Después de establecer el compromiso se debe poner en práctica los acuerdos. Es mejor dialogar cuando no esté presente el conflicto, así ambas partes tendrán más apertura.
  4. Frente a las críticas que recibamos de nuestro(a) hijo(a), primero debemos pensar que no va dirigida a nosotros, sino que es parte de su desarrollo. Debemos darles la oportunidad de expresarse sin criticarlo(a). Recuerde quién es el/la adolescente y quién el adulto. Debemos conversar mencionando que entendemos y respetamos sus opiniones. Por último es necesario que se le de nuevas alternativas de respuesta, así podrá tener una variedad que podrán ser usadas en situaciones críticas.
  5. Si sabemos que nuestro(a) hijo(a) adolescente está pasando por una etapa de inestabilidad emocional, entonces debemos brindarles un espacio donde pueda expresar sus emociones mostrando el respeto hacia el otro. Permitirle que tenga espacios donde pueda practicar alguna actividad deportiva o artística. Darle espacios para que descanse, pero sobre todo ser el mejor modelo para su hijo(a).
  6. Se observamos que nuestro(a) hijo(a) presenta conductas negligentes o que hace comentarios sobre su fortaleza o viveza, es necesario que se pueda fomentar espacios donde reflexione sobre las consecuencias de algunas conductas. Si es consciente de ellas, es necesario que se las diga. Cuidado con criticarlo(a), pero eso no quiere decir que muestres flexibilidad frente a las reglas establecidas en el hogar.
  7. Frente a actitudes oposicionistas, es necesario que primero no nos sintamos frustrados. No pretendamos que piense como nosotros porque no es un adulto. Utilice esta oportunidad para darle información, hablar sobre diferentes temas, escucharlo, mejorar su capacidad de argumentación que luego usará cuando necesite rechazar proposiciones inadecuadas.

Si tiene alguna consulta al respecto, no dude en escribir sus preguntas en el apartado CONSULTAS de la plataforma de COREFONET PADRES.

 

Mg. Ana Isabel Aldazábal C.

Psicóloga 

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