Éxito en las evaluaciones escolares

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Durante mucho tiempo hemos pensado que las evaluaciones o exámenes son pruebas que ocasionan estrés a los estudiantes, pero debemos saber que los procesos de exploración de lo aprendido han evolucionado, así como también ha variado la percepción de los profesores  sobre “saber demostrar lo aprendido”. Las evaluaciones ya no son una simple repetición de lo que se aprendió en clase, sino de reelaboración y aplicación de lo aprendido en contextos naturales. No se puede negar que todavía hay colegios que siguen elaborando sus evaluaciones para medir la capacidad de memorizar o repetir lo mismo que se aprendió en clase. En ambas situaciones, es necesario que nos comprometamos a acompañarlos en este proceso.

 

PARA QUÉ DEBERÍAN SERVIR LAS EVALUACIONES

Medir la capacidad de aprendizaje de los estudiantes, así como también los aspectos que no ha podido lograr ¿por qué no lo logró? Esto será útil para planificar mejor las estrategias de aprendizaje. No solo sirven para poner una nota en el registro.

Conocer el ritmo y estilo de aprendizaje de los estudiantes. No solo es para categorizarlos.

Determinar el perfil de desarrollo del grupo y del individuo, así como posibles dificultades de aprendizaje.

Elaborar un análisis de los errores para determinar qué estrategias se deben aplicar en el aula para superar dificultades.

Nos brinda información útil para la conformación de grupos de apoyo (aprendizaje cooperativo). Para aprendizajes nuevos se usará el grupo heterogéneo (chicos con diferentes capacidades) y para la práctica o refuerzo se usarán grupos homogéneos (chicos con la misma capacidad).

 

QUÉ HACER DESDE QUE SE INICIA EL AÑO ESCOLAR

Motivación y sentido de la responsabilidad: Si tu hijo(a) estudia en un colegio tradicional, donde las evaluaciones son importantes y depende de ellas su calificación, es necesario que le informes sobre esta responsabilidad desde que cursa el 1° grado. Esto no quiere decir que lo agobiarás, pero debe saber que dentro de su horario de estudio habrá un tiempo destinado al repaso anticipado para que pueda rendir una buena evaluación. Para que tu hijo(a) se anime, es recomendable que le propongas metas donde demuestre su responsabilidad frente a los estudios (hacer tareas y repasar) para luego jugar. También es muy recomendable establecer mecanismos de valoración (premios) como pueden ser: salidas a sus lugares preferidos, tiempo en la TV, computadora o Tablet, visitas a sus amigos, etc.

Asistencia regular al colegio: Se aprende mucho asistiendo a clase porque se puede escuchar de primera mano una explicación clara, así como realizar consultas al docente. Las clases están diseñadas para que un estudiante aprenda escuchando, mirando, participando y haciendo.

Anticipar reuniones con los docentes: No esperemos a que los profesores nos convoquen después de la entrega del reporte de notas. Podemos ver desde que llegan las primeras prácticas o tareas, las dificultades de nuestro(a) hijo(a). Gracias a una buena observación nos daremos cuenta si le está siendo fácil o difícil aprender; por ello es necesario solicitar reuniones con tutores o docentes del área donde tiene mayor dificultad para conocer su punto de vista, así como coordinar acuerdos en beneficio del estudiante.

Organización de los tiempos de estudio: Un horario es indispensable para planificar las actividades del día. Dentro de ello debe estar el repaso anticipado de los temas más difíciles para tu hijo(a). No esperes a que programen las evaluaciones para contratar un profesor o apoyarlo en los repasos.

Apoyo logístico: Es necesario que un(a) estudiante cuente con lo necesario para realizar tareas y estudiar (textos escolares, internet, acceso a bibliotecas, etc.), así como otros materiales (útiles escolares) para desarrollar sus tareas.

Mantenga la salud y recreación: Los(as) chicos(as) deben pasar por chequeos anuales completos (vista, audición, nutrición, físico, psicológico, etc.) para determinar si su organismo está en condiciones de seguir con la rutina del colegio. Son muchas horas de exigencia por lo cual es necesario mantenerse sano en todo sentido. También se debe considerar el tiempo de recreación, porque el descanso no quiere decir quedarse en casa, ir al cine o al supermercado a pasear; los chicos necesitan actividades al aire libre.

Sé tolerante: No te alarmes al ver las notas de las primeras evaluaciones. Debes saber que las notas del primer período no determinan que tu hijo(a) sea promovido. Es un aviso de cómo va, por ello debes transmitirle el mensaje de que una “calificación baja” es el indicador de que no estamos dando lo suficiente y por ello debemos esforzarnos.

Practica: Muchas veces los(as) chicos(as) pueden estudiar pero al momento de la evaluación todo se le pone en blanco porque están ansiosos. Frente a esta situación, resulta que elabores modelos de evaluaciones para que vaya acostumbrándose a: preguntas, uso de tiempos, procesos de revisión, etc., que los ayudarán a responder mejor a una prueba.

Brinda consejos: Es importante que nuestro(a) hijo(a) sepa que también fuimos estudiantes y que también pasamos por lo mismo. Los consejos son necesarios, tales como: revisa la prueba antes de empezar para que identifiques las preguntas, lee con atención las instrucciones, empieza por las preguntas más sencillas, revisa antes de entregar, pregunta si se puede, si te diste cuenta que saldrás mal en la evaluación pide oportunidades, etc.

 

QUÉ HACER FRENTE A LOS ERRORES

No nos alarmemos. Los errores nos sirven para saber qué debemos repasar más.

Hay que leer con paciencia los comentarios del/a profesor(a). Siempre nos dicen cosas importantes.

Trata de identificar dónde estuvo el error. Ej. En una prueba de matemática, su problema fue que no comprendió la instrucción, que se demora en operar, que no sabe ubicar los números, etc.

Consulta al docente la manera cómo se está enseñando algunos temas. Ten en cuenta que la manera de enseñar ha cambiado mucho estos últimos años.

 

¡NO HAY MEJOR MANERA DE APOYAR A TU HIJO(A) QUE ORGANIZAR EL TIEMPO Y ANTICIPARSE A LOS FRACASOS!

 

Ana Isabel Aldazábal C.

Psicóloga

Especialista en Lenguaje y Aprendizaje

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